Apréndete el nombre de tus pacientes

Existe por ahí una asociación “en pro del humanismo y la eficiencia en sanidad” que no me convence nada. Quizá porque leyendo su blog parece que hablan más de eficiencia (y negocio, dicho sea de paso) que de humanismo. Quizá porque el principal representante comparte apellidos (y algo más) con el de los 50 entrañables euros por consulta. Quizá porque, muy entrañablemente también, pretenden comprar mi hospital y cobrar una cápita más que cuestionable… Pero perdonadme, que no es éste el objetivo del post.

La pregunta es, ¿tiene que ser “humanista” la Medicina? No lo sé, yo preferiría decir que tiene que ser personalista, que es un concepto que hace más hincapié en la dignidad que cada uno posee precisamente por eso, por ser persona… Es más, desde mi punto de vista la Medicina o es personalista o no es. Cuando oigo lo de “Medicina centrada en el paciente” no sé si reír o llorar. ¿En qué la vamos a centrar si no es en el paciente? ¿En la gestión? ¿En los profesionales? ¿En el negocio que puede suponer? Pues mal vamos.

No nos engañemos, estamos pasando a una Medicina centrada en los procesos (que son muy importantes para algunas cosas, ojo,  pero que a veces se olvidan de poner al paciente en el centro). A una Medicina llena de procedimientos burocráticos que parecen estar pensados “contra el paciente” y no a su favor. Y también contra el médico, por cierto. A una Medicina “exprés”, en la que si le das al paciente los buenos días se te ha terminado el tiempo de la consulta. A una Medicina tecnificada que despersonaliza con mucha más facilidad. Y a una Medicina que ha “quemado” a muchos de sus profesionales, favoreciendo a veces actitudes que son cualquier cosa menos respetuosas con la dignidad de la persona…

Este es el panorama desalentador que se nos ofrece en el que, sin embargo, sobreviven (y yo diría que son mayoría) médicos de los de verdad, de los de antes, de los que escuchan, de los que se desviven… ¿Qué hacemos entonces? ¿Arrasamos el sistema? ¿Volvemos a la Medicina del siglo XIX?

Es mucho más sencillo que eso. Prueba con tres detalles pequeños que son esenciales:

Apréndete el nombre de tus pacientes. O, si son muchos, consúltalo antes de entrar a verle, y úsalo. En los campos de concentración, cada prisionero perdía su nombre para pasar a ser un número. Era parte del proceso de despersonalización en el campo. En los hospitales, desgraciadamente, funcionamos así muchas veces. Ya no eres Rodolfo, sino el 6. Con un poco de suerte, si tu caso es interesante, puedes llegar a ser el Whipple del 6, o directamente el páncreas del 6. O el abuelillo del 6 aunque no tengas nietos. Llamar a alguien por su nombre es, literalmente, ponerle en el centro.

Preséntate siempre. Eres importante en la vida de tus pacientes. Quizá te recuerden siempre. Así que no seas un anónimo. Sé una persona tú también. Háblales de tú a tú, que eso no disminuye tu autoridad.

Habla con tu paciente. Explícale lo que le pasa (aunque ya hayas hablado con su familia). Repíteselo las veces que haga falta (recuerda que algunos sedantes producen amnesia anterógrada), sé sincero, recuérdales que pueden preguntarte lo que quieran. Siéntate si es posible, para no dar sensación de prisa. Y escucha todo lo que te sea posible. Y di que no lo sabes cuando no lo sepas; eso tampoco te quita autoridad y, a sus ojos, te hace humano.

No hacen falta asociaciones en pro del humanismo de la sanidad. Hacen falta médicos expertos en humanidad. Y es tan fácil…

Nota: me es más fácil escribir médico que personal sanitario, pero pretendo ser inclusiva. Nadie puede dar mejores lecciones de humanidad a los médicos que el personal de enfermería. ¡Ah! Y ya sé que la RAE no estará de acuerdo, pero me gusta escribir Medicina con mayúsculas…

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21 respuestas a Apréndete el nombre de tus pacientes

  1. Muy buena entrada. Me alegra pensar que la mayoría de los compañeros a los que he visto trabajar ponen en práctica estos tres detalles; los que no lo hacen son minoría.

    De todas formas me da la impresión de que los cambios que están produciéndose (y los que se van a producir) en la sanidad madrileña van a perjudicar más a los médicos que a los pacientes… Tanto maltrato laboral y profesional (injustificado desde cualquier punto de vista que no sea la cartera de unos pocos) va a traer graves consecuencias a medio plazo. Lo peor de todo, es que estos cambios se hacen con la enorme hipocresía que tan bien define el ejemplo que está al principio del artículo.

    • anadeph dijo:

      Gracias Julio. Yo creo que perjudicará a los pacientes en dos sentidos. Directamente porque dejarán de ser el objetivo principal del sistema, e indirectamente por lo que tú dices: maltratar al personal lleva siempre a empeorar la calidad. No se puede pedir a los profesionales un conportamiento heroico permanentemente.

  2. mj mas dijo:

    Coincido punto por punto con todo lo que has expuesto, a mí también me gusta escribir Medicina con mayúsculas… y por eso mismo creo que es humanista, en el sentido de personalista que le das y también porque el médico ha sido “humanista” antes del Renacimiento.
    Espero tu próxima entrada…

  3. anadeph dijo:

    Gracias!! Me dice wordpress que probablemente me guste tu blog, habrá que hacerle caso…

  4. Mónica Lanza dijo:

    ¡Qué sabios consejos, Ana! Es cierto que la frase “el paciente es el centro”, da ganas de llorar… Compruebo a diario que las perversiones del “sistema”, tienden a desplazar al paciente hacia la periferia, lo que obliga a los profesionales, en el mejor de los casos, a perseguirlo para intentar “traerlo de vuelta”, a costa muchas veces de ímprobos esfuerzos.
    Y, en la parte que me corresponda de la nota a pie de página, muchas gracias por tu reconocimiento a la enfermería.

  5. anadeph dijo:

    ¡Gracias, Mónica! Me encanta lo de perseguir al paciente para traerlo de vuelta, cuántas veces nos sentimos así, “esquivando” al sistema por el bien de nuestros enfermos.
    Algún día escribiré una entrada sobre cómo define a un médico su relación con la enfermería. Ya te pediré consejo…

  6. Me parece que soy el primero que comenta este blog que solo acude a la Sanidad a que le curen (a él o a los suyos), y no a curar. Desde este punto de vista, creo que has dado absolutamente en el clavo con este artículo. Los médicos, demasiadas veces, se olvidan que lo que tienen delante es una persona que lo está pasando muy mal, y no una cicatriz o una noséqueitis. Una palabra de ánimo o un gesto de cariño a veces vale mucho más que miles de medicinas…

  7. nievesdl dijo:

    Ana, ¿por qué no pones un RSS en tu blog? Querría suscribirme. He empezado con esta entrada y me ha gustado mucho.

  8. Hola.
    Como usuario ciudadano decir, perdamos cualquier cosa-aunque no soy de esos que los guste y esté dispuesto a perder cosas conseguidas y menos en nuestra SANIDAD PUBLICA-menos ese calor y contacto, humano y cariñoso, que en momentos críticos en la vida de las personas, es tan necesario y alentador.
    GRACIAS por esta entrada, me alegra ver la coincidencia y acuerdo de l@s profesionales/as con ella y no solo aquí, en muros de face, donde ha aparecido-y no por arte de magia-la acogida y respuesta es, la merecida.
    Gracias, MÉDICOS.
    Y también ENFERMER@s.

  9. Mar dijo:

    Me ha encantado el artículo. Sin duda es de gran importancia que los pacientes, que podemos ser todos y cada uno de nosotros en algún momento, sintamos que somos el centro, pero quiero puntualizar algo. La sanidad la conformamos todos los que formamos parte de ella. Y somos muchos, no solo médicos y personal de enfermería, también el resto de los trabajadores y como no, los propios pacientes. Todos somos importantes; el personal de la administración que muchas veces son la puerta de entrada cuando alguien necesita de los servicios sanitarios; el personal de limpieza, sin los cuales los centros serian impracticables; los celadores que acompañan a los pacientes por el hospital dandoles conversación, algo muy necesario; el personal de la cocina que trae y lleva el alimento a los pacientes ingresados. El personal de mantenimiento que acude a reparar lo que se necesita cuando algo va mal. Aunque no todos tengan una relación directa con los pacientes, todos formamos un engranaje en el cual si una pieza falla, repercute en el resto.

  10. anadeph dijo:

    Gracias por la puntualización, Mar, tienes toda la razón. Me has dado la idea para una futura entrada.

  11. Elena Postigo dijo:

    Ana, enhorabuena por tu entrada, das en la diana: la Medicina centrada en el paciente unida a una gran profesionalidad. Tu crítica del eficientismo y la despersonalización me parece muy acertada. Siempre lo comento en mis clases a los futuros médicos. Me ha alegrado ver que coincidimos en tantas cosas, como imaginaba. La persona enferma, el paciente, un ser vulnerable y dependiente, espera de médicos y profesionales de la sanidad este trato personal y humano. Creo que en cambio a menudo se os forma con una mentalidad cientificista, tecnicista y eficientista, olvidando que la razón de ser de la medicina es el cuidado de las personas. Vamos contracorriente. Muchas gracias. Lo difundiré.

    • anadeph dijo:

      Gracias, Elena. Estoy convencida de que una gran mayoría del personal sanitario echamos de menos esa vertiente humanística que nadie nos enseña, pero que está en la raíz de nuestra porfesión. Ojalá te prodigues por aquí para aportarnos tu punto de vista.

  12. maria dijo:

    Hola Ana, aunque esta entrada es un poco antigua, no me he podido resistir comentar. Ante todo decir que soy firme defensora de la sanidad pública,pero no así de su sistema de gestión que maltrata tanto a pacientes como a los profesionales sanitarios. La expresión de medicina centrada en el paciente puede parecer una obviedad, pero, hablando en mi penosa experiencia con los médicos…es muy necesaria. Por poner un ejemplo, a mi me han tenido esperando en la consulta sin mirarme si quiera, sólo mirando al ordenador y escribiendo sin preguntarme qué me pasaba ni dejarme hablar durante veinte minutos y “dedicar” cinco a mí, como individuo. Otros dedicaban el tiempo de consulta a despotricar contra el sistema que no hacía más que derivarles pacientes. Y al responder “lo entiendo,pero yo no tengo culpa de tener que venir”, responderme “pero has venido y estás aquí”. Y tener que escuchar estupideces y cambios de médicos constantes durante años y que cada médico cambiase el diagnóstico del anterior culpándome a mi por ello. ¿el resultado? milagrosamente sigo creyendo en la sanidad pública y que hay buenos profesionales, me gustaría encontrarlos porque a día de hoy sigo sin estar bien, sin hacer una vida normal ni poder trabajar y no puedo volver a los médicos por la impotencia que te da ser tratada así, como escoria, como un papeleo que hacer, sin ni siquiera escuchar o mirarte a los ojos. Así que no creo que esté de más incidir en el término antes mencionado.

    • anadeph dijo:

      Totalmente de acuerdo. Desgraciadamente me temo que ni la formación en la carrera, ni el sistema, ni los medios informáticos favorecen eso. Hay que tirar de vocación y empeño personal y muchos se rompen antes… 😦 Yo no quiero una sanidad pública cómo la de ahora, quiero reformarla para que no machaque a sus profesionales ni a sus pacientes. Ojalá nos dejen.

  13. Juan Martínez Lozano dijo:

    Yo también escribo Medicina y Médico con Mayúscula; tb. Notario, Abogado, Profesor… Lo hago con orgullo y muy enamorado y satisfecho de mi profesión.

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