A hombros de gigantes: Sven Ivar Seldinger

“Somos como enanos aupados a hombros de gigantes”

Bernardo de Chartres

Quizá es que soy un poco friki, pero me encanta bucear en la historia de la Medicina. No en plan tratado, sino más bien picoteando aquí y allá. ¿Nunca habéis sentido curiosidad por saber quiénes eran Frank y Starling? ¿No os parece que Seldinger debería haber sido propuesto para el Nobel de Medicina? ¿Sabíais que Ganz estuvo a punto de morir en Auschwitz y dejarnos sin catéter de arteria pulmonar (y a algunos, casi, casi, sin especialidad)?

Pues inauguro ahora esta sección del blog, en la que iré colgando biografías, historias curiosas, anécdotas y descubrimientos casuales que han hecho avanzar  la Medicina. En homenaje a esos gigantes que nos permiten ahora mirar más lejos desde sus hombros.

¿Os animáis a colaborar? Si conocéis personajes o historias interesantes, enviádmelas a curaraveces@gmail.com y las iré publicando.

Y claro, mi primer “gigante” no podía ser otro que mi personal candidato al Nobel de Medicina. ¿De verdad que a nadie se le ocurrió proponerlo?

Este mes se cumplen 16 años de su fallecimiento. Los intensivistas, los cardiólogos, los radiólogos… le debemos muchísimo. Y es que no me negaréis que la técnica de Seldinger es una de las mejores ideas de la historia. ¿O no? Pues la describió siendo R1 de radiología, ahí es nada…

F1.medium

Sven Ivar Seldinger nació el 19 de abril de 1921 en Mora (Suecia), una de las ciudades que se precian de ser la cuna de Papá Noel.

Sus familiares (los de Seldinger, no los de Papá Noel) tenían un taller mecánico en su ciudad natal, y eran conocidos como “genios de la técnica”; sus abuelos paternos eran relojeros. Ya se ve que la genialidad debe ir en los genes, y que de tanto jugar con los alambres del taller… Pero Seldinger no quiso ser mecánico como papá, sino que estudió Medicina en el Instituto Karolinska de Estocolmo, donde se licenció en 1948.

F2.largeBueno, vale, esta foto es posterior…

En 1950 inició la residencia en Radiología (especialidad que definía como “esta cosa con fotos que me fascina”). Y fue allí, siendo aún residente de primer año, donde se le ocurrió la técnica que lleva su nombre.

Él mismo describió el momento como un “severo ataque de sentido común”. Tras intentar pasar, sin éxito, un catéter preformado largo y flexible a través de una punción arterial, se encontró con tres objetos en su mano (una aguja, un alambre y un catéter). Y, según su propio relato, se dio cuenta en fracción de segundos del orden en que debería utilizarlos: “needle in-wire in- needle off-catheter on wire-catheter in-wire off”. La “suerte de los principiantes” hizo que, en ese primer intento, diagnosticara un adenoma paratiroideo que el cirujano no había conseguido localizar durante una intervención exploradora.

ohsu.edu judkins1

Seldinger y sus catéteres…

La técnica que llevaría su nombre fue publicada por primera vez en Acta Radiológica en 1953 (“Catheter replacement of the needle in percutaneous arteriography: a new technique“), aunque el autor reconocerá más tarde que “nadie en ese momento podía soñar con la multitud de aplicaciones a las que esto conduciría”.

De hecho, su jefe en el Instituto Karolinska no consideró que esta idea (que Seldinger empezó a utilizar en la localización de patología tumoral mediante arteriografía y en la realización de angiografías renales o venografía portal) tuviera interés suficiente como para justificar una tesis doctoral. Ya se ve que mucha visión de futuro no tenía, el pobre jefe.

Así que Seldinger tuvo que empezar un nuevo proyecto, esta vez utilizando su técnica percutánea para cateterizar la vía biliar. Finalmente se doctoró en 1966 con un trabajo sobre la colangiografía transparietohepática. Se me había olvidado decir que los médicos de Digestivo y los Cirujanos Generales (o más bien sus pacientes) también le deben media vida…

KarolinskaInstitutet1906-2El Instituto Karolinska, de Estocolmo

Se ve que a nadie más que a mí se le ocurrió lo de proponerle para el Nobel (y eso que era sueco), pero sí que recibió otras distinciones como el “Valentine award” de la Academia de Medicina de Nueva York y el nombramiento de miembro honorífico de las Asociaciones Sueca y Alemana de Radiología Médica.

En 1967, con solo 46 años, tras 17 trabajando en el Instituto Karolinska, Seldinger se cansa de “la fama” y pasa a dirigir el Departamento de Radiología del hospital de su ciudad natal, donde vivió con su mujer y sus tres hijas. Allí murió el 21 de febrero de 1998.

195123_215_5000_thumbNo me digáis que no tenía cara de simpático…

500px-Seldinger_postup

La técnica de Seldinger: needle in-wire in-needle off-catheter in-wire off…

image012…que se traduce en cosas tan bonitas como ésta

Desde finales de los 50 su técnica ya se utilizaba en todos los servicios de radiología, y de ahí salta a otras especialidades. La medicina moderna no se entendería sin la aportación de un joven residente de Radiología… La medicina intensiva tampoco.

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7 respuestas a A hombros de gigantes: Sven Ivar Seldinger

  1. Hola,
    Me ha encantado, porque aúnas dos cosas que “me molan” que son la historia y la medicina, aunque de la segunda sepa nada y de la primera poco…
    Gracias y espero sigas con este tipo de posts
    Un abrazo
    Jose

  2. ri dijo:

    Soy radiólogo vascular.
    De hecho ahora mismo estoy de guardia localizada.
    En un hospital de Madrid.
    No digo en cuál porque soy vergonzoso.
    Somos pocos, se me podría reconocer.

    Me ha gustado mucho cómo has contado la historia de Seldinger.
    Y yo tb creo que está a nivel de premio Nobel, por darse cuenta de que casi todo el cuerpo son “tubitos” y que con una aguja hueca y un “hilillo” puedes entrar en los caminos del cuerpo sin abrirlo, y curar muchas cosas.

    una genialidad.

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  5. ENRICO CAVAGLIA' dijo:

    Hola,
    soy radiologo vascular de Napoli (Italia).
    Me ha gustado mucho la historia y queria hacer “felicidades” por el articulo.
    Pienso que dr.Seldinger tenia dos qualidades: era un hombre de grandes qualidades scientificas y contemporaneamente una grande semplicidad.
    Enrico Cavaglià

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