Werner T. Forssmann: ¿un cardiólogo visionario o un loco?

200px-Werner_Forssmann_nobelWerner Theodor Forssmann nació en Berlín el 29 de agosto de 1904. Tras la muerte de su padre durante la Primera Guerra Mundial, su abuela se hará cargo de la educación de Werner (su madre trabajaba para mantener a la familia) y Forssmann empieza a visitar con frecuencia a su tío Walter, que era médico. Desde entonces empieza a considerar la posibilidad de estudiar Medicina. Sin embargo, poco antes de terminar el colegio le dice a su maestro que quiere ser comerciante. La respuesta que obtiene será definitiva (“si eres comerciante, todos se harán ricos menos tú. Debes estudiar medicina: tienes un gran talento”). Ya se ve que en aquella época aún podías hacerte rico con la Medicina.

Terminó sus estudios de Medicina en la Universidad de Berlín en 1929. Un año antes había comenzado a realizar estudios sobre sí mismo: preparando su tesis sobre un extracto hepático, empezó a beber un litro de dicho extracto al día.

Siendo aún un interno de primer año en el August Victoria Home en Eberswalde, cerca de Berlín, Forssmann planteó la posibilidad de avanzar un catéter hasta el corazón desde las venas del brazo, para medir presiones y administrar fármacos o contrastes. Se encontró con la oposición del resto de médicos de su departamento, que consideraban que la técnica resultaría probablemente letal. Solo le dejarían practicar en cadáveres.

Eberswalde Auguste Viktoria HeimEl August Victoria Home, cuna del cateterismo cardiaco.

Ante la imposibilidad de probar su idea en pacientes, Forssmann decidió cateterizarse a sí mismo. En el primer intento contará con el apoyo de un compañero: llegó a introducir el catéter 35 cm, pero suspende el experimento ante el pánico de su ayudante.

Una semana más tarde, Forssmann lo intenta de nuevo, esta vez con la ayuda de Gerda Ditzen, la enfermera responsable de Cirugía, que se comprometió a colaborar con la condición de ser ella la paciente. Forssmann accedió y simuló que anestesiaba y cateterizaba el brazo de Gerda, mientras lo hacía realmente en el suyo. Entonces avanzó una sonda urinaria a través de su vena cubital. Cuando Gerda descubrió el engaño, no quiso seguir colaborando. Así que Forssmann, con la sonda así colocada, fue caminando hasta el departamento de radiología (dos pisos más arriba) para confirmar la posición del catéter. En ese momento, Peter Romeis, su compañero del primer intento, irrumpe en la sala e intenta retirarle el catéter, pero Forssmann se lo impide. Gracias a una enfermera del servicio de radiología, que le sujeta un espejo, conseguirá ver la imagen fluoroscópica: la punta del catéter está aún a nivel  del hombro, y Forssmann la progresa hasta el corazón. Entonces conseguirá hacerse la radiografía que demuestra su teoría: la punta de la sonda ha alcanzado la aurícula derecha.

El jefe de Forsmann, tras reponerse de su enfado, reconoció la utilidad de la técnica y permitió a Forssmann repetirla en una enferma terminal, que mejoró sorprendentemente al administrarle la medicación por esta vía. La mejoría debió ser puntual, ya que la correcta colocación de la sonda se comprobó… en la autopsia. A pesar de todo, el resto de compañeros de Forssman sigue pensando que es un loco dedicado a “trucos circenses”.

Forssmann siguió ensayando sobre sí mismo. Más tarde reconocería que lo había hecho 17 veces, desde todas las venas accesibles. Estamos en la época anterior a Seldinger, así que las venas se canalizaban mediante disección quirúrgica. Realmente hay que tener ganas.

Entre los años 1931 y 1932 trabajó con el cirujano más famoso de Alemania, Ferdinand Sauerbruch, que le expulsó de su unidad cuando leyó publicado el poco ortodoxo experimento con el catéter. Para la Medicina alemana, Forssmann fue siempre un loco imprudente.

articulo forssmanLa publicación original de Forssmann.

Un pequeño apunte: si buscáis en Internet la radiografía de Forssmann, encontraréis la que os pongo debajo. Que claramente no es la misma (el brazo está en otra posición). Desconozco de dónde ha salido, o si se hizo dos radiografías.

Werner Forssmann 1Sea como fuere, el catéter está en aurícula derecha.

Desencantado por el rechazo de sus trabajos como cardiólogo, decide formarse como urólogo en el Rudolf Virchow Hospital en Berlín, tal vez por ser ésta la especialidad de su esposa.

La vida de Forssmann tiene a partir de aquí un capítulo negativo: desde 1932 hasta 1945 perteneció al partido Nazi, y también a la Liga de Médicos de la Alemania Nacional Socialista, que estuvo muy involucrada en las políticas de “higiene racial” y eugenesia. En sus memorias, publicadas en 1972, Forssmann defenderá que su pertenencia a dicha liga le permitió salvar muchas vidas, pero nadie sabe si fue realmente así o más bien estaba reescribiendo con benevolencia (como muchos otros, por otra parte) el capítulo más oscuro de su pasado. Al fin y al cabo, Forssman ya pertenecía a esa liga antes de que Hitler llegar al poder. El hecho de que no fuera juzgado en Nüremberg también habla a su favor.

Entre 1939 y 1945 trabaja como oficial médico en el ejército alemán. Al acabar la guerra es capturado por el ejército ruso. Logra escapar, pero finalmente acaba siendo detenido por los americanos e internado en un campo de prisioneros aliado. Liberado en 1945, se ganará la vida primero como leñador y después como médico rural.

Durante el tiempo de su internamiento en el campo de prisioneros, André F. Cournand y Dickinson W. Richards, dos médicos de la Universidad de Columba, leyeron su técnica para cateterizar el corazón derecho, y la desarrollaron hasta hacerla operativa en la práctica clínica.

c y r André F. Cournand y Dickinson W. Richards.

La sorpresa de Forssmann fue mayúscula cuando en octubre de 1956 le informan de su nominación al Premio Nobel junto a los dos americanos. Su respuesta incial fue una pregunta: “¿por qué motivo?”. Se consideraba a sí mismo como un simple médico de pueblo, que no había aportado nada novedoso a la Medicina. Como él mismo diría más tarde, nadie le había hecho caso hasta entonces en Alemania, hasta el punto de que casi había olvidado sus investigaciones en cardiología.

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Forssmann con su mujer y sus seis hijos, esperando el inicio de la ceremonia.

Werner Forssmann murió el 1 de junio de 1979 en Schopfheim, Alemania. Algunos de sus hijos debieron heredar los genes de pionero de su padre: Wolf Forssmann fue el primero en aislar el péptido natriurético atrial, y Bernd Forssmann diseñó la primera máquina de litotricia.

512px-Nierensteinzertrümmerer_HM1Así de “sencillita” era la máquina de litotricia.

Como siempre, nos queda la duda de qué habría sido de la cardiología moderna si el catéter de Forssmann no hubiera pasado con facilidad en su primer intento (algo que no es tan infrecuente) o si le hubiera causado alguna complicación. De nuevo la suerte acompañando a los intrépidos.

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2 respuestas a Werner T. Forssmann: ¿un cardiólogo visionario o un loco?

  1. Eva dijo:

    Este si que me ha sorprendido. Que bueno lo de catetetizarse engañando a la enfermera!!!! Y lo de caminar buscando hacerse la radiografía! !!! ! Aunque eso hace que de miedo su etapa hitleriana….
    Gracias Ana

  2. Sorprendente….aunque ha habido otros casos de médicos que ensayan en si mismos, ante la negativa de los jefes…y el apuro de ellos por probar algo…
    Muy buena historia, aunque hay ahí una parte oscura…y desagradable…

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