Ya tenemos los datos pero, ¿qué datos?

a student that work with a laptopHace unos días, publicaba en su blog  Miguel Ángel Máñez (uno de esos gestores a los que los médicos leemos con gusto, que es algo que tiene mucho mérito) un entrada titulada Ya tenemos los datos: ¿y ahora qué hacemos?. En ella se preguntaba, entre otras cosas, si esos datos son útiles a la hora de comparar centros y orientar a los pacientes en la libre elección. Le prometí una respuesta con ojos de clínico, y aquí está.

Vaya por delante que no me he leído el PDF de 183 páginas de los indicadores de hospitales (me centro en ellos porque no sé mucho de Atención Primaria). Ni me lo pienso leer, lo confieso. Pero he revisado una por una las tablas de la web, que es lo que consultaría un paciente, un periodista… o un clínico. Y me planteo varias cosas.

Lo primero es reconocer que es una gran noticia que por fin la Consejería dé datos. Llevamos años pidiéndolos en muchos sentidos. Porque es evidente que no se puede mejorar lo que no se mide, pesa y cuenta. En Medicina Intensiva existe mucha cultura de indicadores de calidad, nuestra sociedad científica propone más de 100. En mi servicio medimos anualmente estos indicadores y nos basamos en ellos para poner en marcha planes de mejora. Da gusto ver que la inmensa mayoría de ellos cumplen el estándar que se propone como correcto, y que van mejorando año tras año. Así que, sin lugar a dudas, bienvenidos sean los datos.

Y ahora vamos con las pegas. Que son unas cuantas.

1.- Los autores: revisando los autores del documento, veo mucho subdirector general y algún que otro estadístico o catedrático de universidad. Clínicos pocos. Apenas cinco representantes de sociedades científicas, de los que solo dos (Cirugía y Medicina Interna) son hospitalarias. Así que es esperable que los indicadores recogidos tengan poco sentido clínico. Muchas sociedades tienen sus propios indicadores de calidad, y se podrían haber usado… Lástima no aprovechar un trabajo que ya está hecho.

2.- Los indicadores elegidos: Para empezar, alguien debería explicar a nuestros gestores que la palabra septicemia es de hace un par de siglos y no significa nada actualmente. Por favor, usen SEPSIS si no quieren dar desde el principio la imagen de que no han visto un paciente de cerca desde hace siglos. Pero más allá de la terminología, me sorprenden los indicadores en dos sentidos:

A.- Las razones estandarizadas: las tasas de mortalidad se suelen convertir siempre en estandarizadas, es decir mortalidad total/mortalidad esperada (en función de la gravedad). De otra manera, los números brutos castigan a los hospitales que ven más complejidad. Por eso estandarizar por “la mortalidad media de la Comunidad” no me parece que tenga mucho sentido. Y en todo caso se debería estandarizar por la mortalidad media de los hospitales de su grupo de complejidad. Tal vez me equivoque, pero para eso se han creado las escalas de isogravedad (APACHE…): para comparar con mortalidad esperada.

B.- Las estancias: entre los indicadores de eficiencia, tenemos los pacientes con ictus y con fractura de cadera ingresados más de 20 días. Me pregunto qué refleja este indicador. Porque yo puedo tener 0% en estos indicadores si soy muy bueno, si se me mueren todos, si los mando a un centro de crónicos el día 2 del postoperatorio o si los dejo sin rehabilitación. Como paciente preferiría saber cuántos de estos enfermos salen andando del hospital. Como gestor, cuántos reingresan por altas excesivamente precoces o cuánta asistencia necesitará después un ictus si ha recibido poca rehabilitación. ¿Por qué no usar indicadores clínicos, como el número de pacientes operados de fractura de cadera en menos de 48 horas, por ejemplo, que es lo que promulgan las sociedades científicas? Reflejaría más claramente la efectividad y también la eficiencia.

3.- Datos perdidos. Esperemos que no a propósito. Pero hay hospitales (uno en concreto, de gestión privada) que solo da los datos de satisfacción del paciente, no los de efectividad y seguridad. Mira que me pongo conspiranoica…

4.- La n. Algunos indicadores no son válidos para los hospitales pequeños, porque la n (número de pacientes) es muy pequeña. Por ejemplo, la tasa de mortalidad del infarto en Valdemoro sale la más alta de su grupo, pero solo han fallecido 3 pacientes. Demasiado pequeña para calcular nada con validez estadística. Quizá habría que adaptar los indicadores para hospitales de distintos tamaños.

5.- Los estándares. Cuando uno mide indicadores de calidad, lo ideal es compararse con un estándar. ¿De dónde obtenemos ese valor? No de la media de la Comunidad, sino de la literatura científica y las recomendaciones internacionales. Porque puede ocurrir (y de hecho ocurre) que en todo Madrid la tasa de cesáreas sea excesiva respecto a lo recomendado. Y sin embargo el hospital con menor tasa de cesáreas respecto al resto se quedará tan contento, porque es el mejor, algo así como el tuerto en un país de ciegos. Pero no, no basta con ser el mejor si todos lo demás lo hacen mal. Puestos a compararnos, ¿por qué no hacerlo con los mejores? De nuevo volvemos a lo mismo: las sociedades científicas hablan de indicadores con estándar. Hagámosles caso.

6.- Los datos increíbles. Que los hay. Y no voy a detallar. Pero si un dato se desvía excesivamente de los demás (para bien o para mal) hay que mirarlo con lupa. Sobre todo cuando para algunos hospitales hay datos que pueden suponer una estrategia de marketing para atraer pacientes. Y no me tiréis de la lengua. Quizá sería interesante que los datos los aportara una auditoría externa. O que se asegurara de algún modo que todos se recogen de la misma manera. De hecho, en los hospitales que usan Selene es vox populi que, de los números reales a los que recoge el programa de datos, va un mundo. Y ya sabéis que los datos pueden acabar confesando cualquier cosas solo con que los torturemos el tiempo suficiente.

En fin, que bienvenidos sean los datos, pero yo echo de menos una orientación más clínica si de verdad buscan favorecer la comparación entre hospitales y la libre elección. Señores gestores, busquen la ayuda de las sociedades científicas, que de esto saben bastante. Saldremos ganando.

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8 respuestas a Ya tenemos los datos pero, ¿qué datos?

  1. Juan dijo:

    0% de infección en prótesis de rodilla?? durante 3 años consecutivos?? con un buen número de intervenciones?? Esos son los datos?? Que elegante has sido!

  2. Eva dijo:

    BRAVO BRAVO BRAVO BRAVO BRAVO! !!!!

  3. Pingback: El punto y final a la privatización sanitaria madrileña deja un sabor agridulce. Revista de Prensa LVDH « LA VOZ DEL HULP

  4. manyez dijo:

    Se me pasó esta entrada!!!! Gracias por la referencia… Creo que el camino es correcto pero con el afán de corregir los errores del pasado (ejem ejem), puede que se les haya ido de las manos. Algunos problemas deberían ser corregidos (una n minima para tener en cuenta el dato, por ejemplo) y una revisión más exhaustiva de que incluir o no incluir.

    Y otro día hablaremos de si el paciente es capaz de saber que es la mortalidad ajustada o no, pero eso se merece una entrada jeje.

    Gracias de nuevo. Saludos 🙂

    PD. Lo de las cohortes me ha encantado, jeje 🙂

    • anadeph dijo:

      De acuerdo. Es un buen paso pero de momento le pondremos un “necesita mejorar”. Y si fuera de verdad un boletín de notas de EGB la profe podría añadir “necesitan aprender y dejarse asesorar por los que de verdad saben y dejar de ir por libre”. 😉

  5. Pingback: Yo no quería… | Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre

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