¿Les interesa a los ciudadanos quién gestiona los hospitales?

privatizaciones

Lo hemos oído en boca de consejeros y gestores, políticos y economistas. Ha sido su mantra y su principal argumento a favor de la fallida privatización sanitaria en Madrid: a los ciudadanos no les importa quién gestiona el hospital, mientras les atiendan correctamente. Lo repiten los nuevos gestores con la misma convicción que los antiguos. Volvió a salir la frasecita en el congreso que organizaron los de Nugesan, que se denominan a sí mismos Nuevos Gestores de la Sanidad.

No entraré en detalles sobre quién patrocina y auspicia a esos nuevos gestores. Comunicar su conflicto de intereses es responsabilidad de cada cual. Yo también os confieso que tengo conflicto de interés en este tema: trabajo en la sanidad pública por decisión propia, y la defiendo a capa y espada como el menos malo de los sistemas. A lo mejor ya lo sabíais ;-). Pero no desviemos el tema.

La respuesta a si al ciudadano le preocupa quién gestiona los hospitales es claramente : cada una de las mareas convocadas el año pasado contaba con mayor asistencia de no sanitarios; la cuenta en la que donamos nuestro sueldo de un día para la defensa de la sanidad pública recibió aportaciones de muchos pacientes; por diversos medios nos siguen llegando apoyos y ánimos para continuar defendiendo la sanidad de todos. Hasta resulta que la consejería tiene un problema porque cada vez más gente rechaza las derivaciones a la privada.

Pero tal vez la pregunta no es si a los ciudadanos les importa quién gestiona su hospital, sino si debería importarles. Y la respuesta sigue siendo . Por muchos motivos:

– Porque los usuarios del sistema sanitario quieren calidad real, no solo calidad percibida. Y, aunque eso no es exclusivo de la pública (faltaría más), cuando uno está en el hospital no es agradable pensar que cada euro que ahorren en tu tratamiento irá a los fondos de un capital riesgo. Y que quizá el médico que te trata recibe “incentivos perversos” por ahorrar (que no es lo mismo que ser eficiente). O que pondrán trabas si necesitas ser trasladado a otro hospital, porque “el dinero sigue al paciente”. No me estoy inventando nada. Podría tirar de hemeroteca y poner ejemplos de todo esto. No lo haré para no aburriros.

– Porque les preocupa la equidad y universalidad del sistema. Si concertamos contratos con la obligación de aumentarlos anualmente según el IPC multiplicado por un determinado porcentaje, cuando los ingresos sean cada vez menores solo podremos afrontar ese gasto descapitalizando la pública, recortando en los grandes hospitales, en los que soportan el peso de las patologías más graves, en los que no pueden seleccionar pacientes ni quieren negar su asistencia a nadie. Ya lo estamos viendo, mientras que la partida de conciertos se desvía cada vez más del presupuesto.

– Porque al ciudadano no le gusta estar a merced de empresas que fomentan el turismo sanitario y ofrecen -pongamos por ejemplo- chequeos y pruebas sin ton ni son, solo para poder facturarlas después. Empresas que no han tenido que demostrar nada, porque ni siquiera competían con nadie en el concurso de licitación.

– Porque a los pacientes les interesa, y mucho, que las condiciones laborales del personal que lo trata sean adecuadas. Estudios recientes han demostrado que eso influirá en su pronóstico.

– Pero además porque el ciudadano que paga sus impuestos quiere que la sanidad sea lo más barata posible, para que así haya presupuesto disponible para atender mejor a todos. Y, como demostraron los informes de AFEM, los propios presupuestos de la Consejería confirman que sale más barato no privatizar.

– Y porque, además, ese ciudadano que paga sus impuestos quiere que cada euro que paga (y que tanto le ha costado ganar) se reinvierta en salud, y no en dar beneficios a un capital riesgo de las islas Caimán.

Reformemos la sanidad pública, que lo necesita. Dejemos a la sanidad privada que siga, si quiere, sus criterios economicistas (pero sin darles carta blanca: la sanidad es algo demasiado serio como para no exigir unos mínimos -o más bien unos máximos- en calidad y honestidad). La asimetría de información médico-paciente y los peligros de la doble lealtad de los profesionales así lo exigen. Dejemos de confundir calidad percibida con calidad real. Dejemos de tratar a los ciudadanos como si fueran menores de edad, sin opinión y sin criterio.

Y, por favor, sigamos interesándonos por quién gestiona los hospitales. Porque cuando no lo hicimos, fijaos la que se montó.

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6 respuestas a ¿Les interesa a los ciudadanos quién gestiona los hospitales?

  1. Plaza_Bickle dijo:

    Ya te estaba esperando… 😉 Yo ando pensando un post sobre calidad percibida y calidad real. En todo caso, me sigue intrigando por qué apenas varían de un año a otro los porcentajes de satisfacción. No puedo olvidarme que la satisfacción es alta, de ‘sobresaliente’: ¿cómo la evaluamos? Este año baja, pero muy levemente, y los hospitales de gestión indirecta reciben especialmente buena nota. Sí noto la desafección de algunos usuarios con la privada en el hecho de que (como utiliza la consejería para arrimar el ascua a su sardina en el aumento de la lista de espera) prefieren no aprovecharse de un concierto y quedarse en la pública. Creo que los tiros de mi post irán por aquí: tenemos las encuestas de satisfacción y podemos compararlas (¿quizá discutiendo cómo se hacen?), perro para conocer la calidad real nos falta transparencia, evaluación, comparabilidad…

    • anadeph dijo:

      Esa es mi fijación personal: calidad percibida no es calidad real. Claro, si preguntas sobre las habitaciones saca mucha mejor nota el Sureste que el Marañón, o Torrejón que cualquier otro. Y habrá que mejorar las habitaciones del Marañón, por supuesto, pero en el Sureste no me pueden tratar una hemorragia cerebral y en el Marañón sí, y con buen resultado.

      La satisfacción en general es alta desde hace años, si vienes enfermo y te vas sano sueles estar contento a no ser que hayas dado con un médico modelo cardo borriquero. Por eso entre un 80% y un 90% en algo que es cualitativo y subjetivo, pues no me dice nada.

      Yo quiero datos reales (también de calidad percibida). Datos contantes y sonantes. Pero a la Consejería no se le dan bien los datos 🙂

  2. Hola Ana:
    Estoy, una vez más, muy de acuerdo con tu post, como no podía ser de otra manera, especialmente con la conclusión final acerca de la necesidad imperiosa de reformar nuestra Sanidad Pública (que falta hace…). Sin embargo, hay una serie de aspectos que comentas en los que discrepo:
    Creo que los aspectos de calidad real y calidad percibida son, cuanto menos, delicados. Yo trabajo exclusivamente en la Sanidad Pública y desconozco como es la atención en la Sanidad Privada en muchas especialidades. Ahora bien, de algunas si que tengo un mayor conocimiento (de la tuya podría contarte cosas bastante peculiares, aunque seguro que las conoces mejor que yo…), pero en lo que respecta a la Oncología Radioterápica, si que puedo decirte que el nivel de los profesionales, la atención y la calidad de los tratamientos es igual, o muchas veces mejor, que en la Sanidad Pública. Por varios motivos: porque la inversión en tecnología es notablemente superior y la disponibilidad de técnicas especiales de tratamiento es mayor, porque los médicos que la ejercen están extraordinariamente formados y tienen una experiencia cuanto menos equiparable, cuando no superior, a muchos de los que trabajamos en la Sanidad Pública, porque los tratamientos que se realizan están en la vanguardia de la terapéutica oncológica y superan, en ocasiones, a los ofertados por el SNS,… Como todo, habrá gente más satisfecha y otros menos, pero eso mismo también sucede en la Sanidad Pública.
    Con lo que no estoy totalmente de acuerdo es con la velada insinuación de que el paciente considere que el médico que le trata recibe “incentivos perversos”. No pondría la mano en el fuego porque no sea así en ocasiones, pero creo que con el mismo derecho el paciente podría pensar que el médico que le atiende en la Sanidad Pública es uno de esos que “llega a las 9:00 y se va a las 13:00”, o de los que “va a trabajar un día de cada 3”, “sólo va al hospital el día que hay convocada huelga para firmar y que no se lo descuenten del sueldo” o de los que “percibe la retribución por exención de guardias por su edad pero no cumple con las horas que, teóricamente, debería dedicar por ello”. Todos estos son ejemplos reales y suceden a diario y allá cada cual si queremos cerrar los ojos a ello.
    Además, pienso que uno de los grandes engaños del SNS es la tan cacareada “equidad”. El SNS no es, al menos en mi opinión, tan “equitativo” como nos intentan hacer creer. Hace un tiempo, escribí un post sobre este tema (Equidad y Sanidad Pública: ¿un matrimonio de conveniencia? http://wp.me/p2YaY3-7v) y, al menos en los que se refiere al tratamiento del cáncer, no se puede afirmar con esa rotundidad que el sistema sea equitativo. Gran parte de la población española no puede acceder a determinadas alternativas terapéuticas para el cáncer, por ejemplo a la braquiterapia, `por no disponer de la misma en sus “países” de origen. Y los teóricos mecanismos para su derivación se ven en muchas ocasiones dificultados por multitud de trámites burocráticos, tanto en origen como en destino. Y todo ello, pese a que los grandes hospitales dotados de la mayor tecnología y que, generalmente, se localizan en capitales importantes, fueron pagados en su día (durante los años 60-70) también con dinero de sus impuestos. Hago mías las palabras de la Dra. Pilar Garrido, actual presidenta de la SEOM, acerca de que ““los profesionales creemos que no hay equidad en el acceso a los tratamientos oncológicos”. En el resto de especialidades desconozco en profundidad la situación, pero en oncología es, desgraciadamente, así.
    Finalmente, discrepo contigo en que a los pacientes les importe realmente las condiciones laborales del médico que les atiende. Y tan es así, que en las dos Comunidades Autónomas que peor tratan a sus médicos, como son Madrid y Andalucía, donde la discriminación laboral y económica es un hecho sangrante, donde las eventualidades son cuasi-perpetuas y cada vez con peores condiciones, en las últimas elecciones los partidos políticos responsables de estas discriminaciones han vuelto a ser los más votados…
    De todas maneras, muchas gracias por seguir escribiendo tus entradas. Es un auténtico placer leerlas y poder tener la oportunidad de debatir sobre ellas.

  3. anadeph dijo:

    Pues, como siempre… sí pero no. A ver, por partes:

    – Por supuesto que los profesionales de la privada están bien preparados (se formaron en la pública en su mayoría) y que la inversión tecnológica es mayor. Pero yo he visto en la privada cosas como hospitales que figuran como de referencia en una especialidad pero no tienen a ese especialista de guardia (o lo comparten con otros cinco hospitales), contratos por horas y de una sola noche en la UCI (está pasando ahora) lo cual es todo menos asistencia continuada de calidad, pegas para muchas pruebas, técnicas, tratamientos, etcétera, por ahorrar, a pesar de que es lo indicado… Yo misma lo he sufrido trabajando en la privada. Siempre cuento lo mismo pero es muy significativo: trabajé en una privada en la que a los de lista de espera de SS se le ponían electrodos distintos que a los privados… los que no pegaban, claro. A eso me refiero con calidad percibida y real, conozco muchos casos… Y no estoy hablando de los profesionales sino de políticas de empresa.
    – Respecto a los incentivos perversos, no veo la relación con lo que cuentas. Claro que eso que cuentas pasa en la pública, pero yo no hablo de eso, creo. Hablo de médicos cuyo 75% del sueldo es incentivos y solo depende de que ahorres, no de que lo hagas bien. Eso no suele pasar en la pública (a veces sí, pero pocas), y no suele condicionar el tratamiento. Lo condiciona tu responsabilidad y buen hacer, pero no la política de la empresa. Quiero decir que si me das a elegir entre un médico que viene de 9 a 13 y me pone el tratamiento según la mejor evidencia o a uno que está de 8 a 17 pero está condicionado por el ahorro… igual elijo al primero. No como compañero, pero sí cuando yo sea la paciente.
    – En cuanto a equidad, el sistema autonómico es un desastre, pero no me refiero a esa equidad. Me refiero a que si yo desde mi hospital público veo conveniente trasladar al Marañón a un paciente por criterios clínicos, lo hago sin problemas. Mi paciente tiene las mismas oportunidades que uno que viva en la calle Ibiza. Pero otros hospitales, no. Recuerda el escándalo de Valdemoro: o lo trasladas a la FJD o no lo trasladas, porque el hospital pierde dinero. Es decir, que el que vive en Valdemoro no tiene las mismas oportunidades que el que vive en Arganda, a pesar de que estamos en la misma Comunidad. Y eso sí que es el colmo.
    – Y en lo de las condiciones laborales… el espectro político es flipante en España no solo por condiciones sanitarias sino por muchas otras cosas (listas con imputados y demás). Daría para un estudio sociológico. Pero cuando estás en una cama de UCI y en un hospital hay una enfermera por cada dos pacientes y en otro una por cada cuatro… sí que te importaría. O debería importarte.

    Madre mía, lo que me haces trabajar con tus comentarios… Pero encantada de “discutir” (que no es discusión) contigo. 🙂

  4. Pingback: El @ppmadrid persiste en la idea d externalizar hosp. públicos al no derogar los artículos q lo posibilitan R d Prensa « LA VOZ DEL HULP

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