Graham Teasdale y Bryan Jennett: 40 años de la escala de Glasgow

Mi blog ya empieza a tener hasta corresponsales. Cris Ojeda-Thies (@ojedathies) me informó de que este fin de semana se celebra en Glasgow el 40 aniversario de la escala de coma que lleva el nombre de la ciudad. Podéis ver la noticia aquí. La escala de Glasgow está en los genes de cualquier intensivista, así que no me he podido resistir. Aquí está la historia de la escala y de sus creadores.

teasdaleSir Graham Michael Teasdale nació en Durham (Inglaterra) el 23 de septiembre de 1940. Graduado en la Universidad de dicha ciudad en 1963, completó su formación en Newcastle, Londres y Birmingham antes de trasladarse e Glasgow cuatro años más tarde. Allí se formaría en cirugía y neurocirugía en el Southern General Hospital. Llegaría a ser director del Departamento de Neurocirugía, presidente del Royal College and Physicians de Glasgow y primer presidente de la Sociedad Internacional de Neurotrauma.

En 2006 recibió el título de “sir” por sus aportaciones a la neurociencia. Actualmente es profesor honorífico en el Institute of Health and Wellbeing de la Universidad de Glasgow.

ambos

Teasdale y Jennet. 

William Bryan Jennet nació en Twickenham (Inglaterra) el 1 de marzo de 1926, y murió en Glasgow el 26 de enero de 2008, a causa de un mieloma múltiple. Graduado en Liverpool en 1949, se formó como neurocirujano en Oxford, Cardiff y Manchester. En 1963 se traslada a Glasgow. En 1968 ocupará en esa universidad la primera cátedra de Neurocirugía y llegará a ser Decano de la Facultad de Medicina en 1981. Durante esos años, convertirá la Universidad de Glasgow en uno de los centros destacados de la Neurocirugía mundial.

Recién llegado a Glasgow, Jennet crea una base de datos en la que incluirá todos los traumatismos craneoencefálicos atendidos en su departamento, así como los que asisten sus colaboradores de Holanda y Estados Unidos. Esta forma de recopilar datos, absolutamente novedosa entonces, será la base para la creación de la escala de coma.

Trabajador incansable y preciso, en 1964 publica su “Introduction to Neurosurgery”, que se convertirá en referencia para todos los que se forman en Neurocirugía. En 1972, junto con Fred Plum, publicará “The Persistent Vegetative State”, la primera descripción de esta entidad, cuyo nombre acuñaron los propios autores.

libros

 

En 1974 define junto a Graham Teasdale la escala de coma de Glasgow (Glasgow Coma Scale), y un año más tarde, en colaboración con Michael Bond, la escala pronóstica de Glasgow (Glasgow Outcome Scale), tan simple y útil como la anterior.

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Con su gráfica frase de head injuries who talk and die” (pacientes que inicialmente hablan… y mueren), definió los factores que producían lesión neurológica secundaria tras el traumatismo craneoencefálico grave, y que hoy constituyen la base de todas las guías clínicas.

Los miembros de su departamento destacaron siempre la capacidad de Jennet para hacer brillar a sus colaboradores. En este sentido, llama la atención que ninguna de sus aportaciones a la neurocirugía lleve su nombre, sino casi siempre el de su escuela.

En sus últimos años, Bryan Jennet prestó atención a los criterios de muerte encefálica, y sus trabajos derivaron hacia el campo de la bioética y las leyes biomédicas. Su última publicación fue una monografía sobre los aspectos clínicos, éticos y legales del estado vegetativo persistente, aparecida en el British Journal of Neurosurgery apenas un mes antes de su muerte.

No cabe duda de que, entre las aportaciones de la escuela de Glasgow a la neurociencia, que fueron muchas, destaca la definición de la Escala de Coma de Glasgow (Glasgow Coma Scale), herramienta que pronto saltó los límites de la neurocirugía y se hizo imprescindible para todos los que atienden pacientes neurológicos y politraumatizados.

Según explica el propio Teasdale, en los años 70 existían múltiples escalas de clasificación del coma: o bien eran tan simples que resultaban inútiles, o tan complicadas que no se podían memorizar y aplicar en la práctica habitual. La más usada era la del Medical Research Council, que incluía hasta 16 ítems difícilmente diferenciables (coma, semicoma, confusión leve, moderada o severa…). La pareja Jennet-Teasdale, uno interesado en la fisiopatología y los factores pronósticos y el otro en la aplicación práctica de la escala, era perfecta para resolver el problema.

Y la solución fue muy simple. Tanto, que durante años corrió el bulo de que la escala se había inventado en una noche en un bar de Glasgow, mientras ambos autores tomaban unas cervezas. El propio Teasdale se encargará de desmentirlo: la escala es fruto de muchos años de trabajo, y de la base de datos que recogía rigurosamente Jennet.

Lo que inicialmente plantearon, según explicaba el propio Jennet, era utilizar términos simples que pudieran ser entendidos por cualquier observador (incluso no sanitario) y eliminaran el componente subjetivo. La escala del Medical Research Council les sirvió de modelo de lo que NO debían hacer.

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La escala de Glasgow interpretada por el genial Netter.

El objetivo inicial de la escala era simplemente comparar la gravedad de los pacientes que se incluían en los estudios, pero pronto comprendieron que sería una herramienta excelente para su aplicación en la clínica.

Con el tiempo, se dieron cuenta de que la escala serviría también para medir el deterioro o mejoría del nivel de conciencia en el mismo paciente. Parece que fue Jennet el que sugirió asociar números a cada uno de los ítems que inicialmente se habían considerado meramente descriptivos: así se facilitaría la comunicación entre el personal sanitario. Además, aunque con la suma de los valores numéricos de cada categoría se perdía parte de la información, permitía ofrecer también una valoración global de la situación, muy útil en triaje y estudios epidemiológicos. De hecho, en un trabajo posterior, deciden proponer la definición de paciente en coma como el que no abre los ojos, no habla y no obedece órdenes, es decir cualquier puntuación inferior a 8. Exactamente la que usamos 40 años después.

En 1974 se publica la escala en la prestigiosa revista The Lancet (inicialmente puntuable de 3 a 14 puntos, pues no se incluyo la flexión anormal o postura de decorticación -M3- hasta un año después). El artículo original se considera el más veces citado en el campo de la neurocirugía clínica. La escala se ha traducido a más de 60 lenguas y se usa en más de 80 países.

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La publicación original

Desde hace 40 años, gracias a Teasdale y Jennet, todos hablamos el mismo idioma. Desde hace 40 años, no se entendería la atención al paciente neurocrítico sin la escala de Glasgow.

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