Friedrich Trendelenburg: mirando al pasado para construir el futuro

Friedrich_TrendelenburgFriedrich Trendelenburg nació en Berlín el 28 de mayo de 1844. Hijo de un renombrado profesor de filosofía y una maestra, fue educado en casa hasta los 10 años. A los 17, cuando debía empezar los estudios universitarios, su padre decidió que no estaba suficientemente preparado y le envió 15 meses a Glasgow. Allí tendría la oportunidad de acudir como oyente a algunas clases de Anatomía y a varias conferencias de Joseph Lister.

La decisión estaba clara: al volver a Berlín, Trendelenburg comienza los estudios de Medicina. Atraído desde el principio por la cirugía, también mostró un especial interés por la historia de la Medicina. De hecho, le resultaba incomprensible que el resto de sus compañeros no sintieran esa inclinación por la historia.

Terminada la carrera en 1866, Trendelenburg desarrolló su primer trabajo como cirujano en el hospital militar de Görlitz, durante la guerra Austro-Prusiana. En estos meses fue testigo de una epidemia de cólera que causó múltiples víctimas. Es famoso su método para esterilizar el aire contaminado mediante el humo de habanos. Desmovilizado a los pocos meses, aprovechó para escribir su tesis doctoral sobre  historia de la cirugía en la India, que dedicó a Allen Thomson, el profesor de Anatomía escocés que le había abierto los ojos al mundo médico.

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Allen Thomson nunca supo que había hecho nacer un genio

Tras unos años trabajando a las órdenes de su maestro, Bernhard von Langenbeck, Trendelenburg llegará a ser el jefe de cirugía del Berlin’s Friedrichsain Hospital, en el que implantará las teorías sobre asepsia que aprendió de Lister. Posteriormente será contratado como  profesor de cirugía en Bonn y Leipzig.

Entre todas las contribuciones de Trendelenburg a la Medicina, la más famosa… no es suya: la posición que lleva su nombre se usaba ya en la antigua Grecia. Descrita como alivio del dolor en las crisis renoureterales, fue utilizada por Celso (siglo I) en la cirugía de las hernias.  Pero Trendelenburg la popularizó de nuevo, utilizándola en sus intentos de embolectomía pulmonar, así como en la litotomía y la reparación de fístulas vaginales.

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Descripción antigua de la posición de Trendelenburg. En esa época el médico se ganaba con creces su sueldo

Aunque no tuvo nada que ver en su definición, la posición opuesta a la de Trendelenburg se conoce también como “posición de anti-Trendelenburg”. Ambos epónimos son frecuentemente acortados como “tren” y “antitren”.

También se le considera el primero en administrar anestesia intratraqueal a través de una cánula de traqueostomía, e inventó un dispositivo para impedir la aspiración de sangre tras la traqueotomía. Además comprobó que el éter era menos lesivo que el cloroformo (como él mismo escribiría, los pacientes anestesiados con este último se dormían, pero no siempre despertaban).

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Cánula y “cono” de Trendelenburg.

Aunque se especializó en cirugía genitourinaria, durante años estudió la trombosis venosa profunda, que trató mediante la ligadura de la safena (lo que se conocería como operación de Trendelenburg). También planteó la posibilidad de realizar embolectomía en el tromboembolismo pulmonar. De hecho, tuvo la suerte de conocer antes de morir la primera intervención de ese tipo que consiguió una larga superviviencia, realizada por su discípulo, Martin Kirschner.

Aunque se dedicó siempre a la cirugía, Trendelenburg ha dejado también su nombre en los tratados de neurología: definió tanto el signo como la marcha de Trendelenburg o marcha de pato, secundarios a la parálisis glútea en las distrofias musculares progresivas.

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El signo de Trendelenburg

Además, llevan su nombre el signo definido por el acortamiento de la pierna en la luxación congénita de cadera, y un test diseñado para detectar insuficiencia venosa.

Padre de seis hijos, murió a causa de un tumor mandibular en diciembre de 1924, pocos meses después de terminar el libro de sus memorias (“From my joyful days of youth: a memoir”). Sus contemporáneos consideraban a Trendelenburg no solo un excelente cirujano -se trataba de la época preanestésica, en la que los cirujanos debían ser no solo precisos, sino también rápidos para no aumentar el sufrimiento del paciente- sino fundamentalmente un médico humanista y con un gran sentido histórico.

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2 respuestas a Friedrich Trendelenburg: mirando al pasado para construir el futuro

  1. 1vin dijo:

    Muy buen post! Me ha encantado!

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