Irena Sendler, Eugeniusz Lazowski y Robert Collis: gigantes de corazón.

El 16 de noviembre de 1940, los alemanes cercaron definitivamente el gueto de Varsovia. Si en nombre de la Medicina se realizaron en aquellos años las mayores atrocidades, también fue el personal sanitario el que llevó, en muchos casos, un poco de consuelo a aquellos desdichados. No fueron pocos los que arriesgaron sus vidas, en Varsovia y en tantos sitios, por salvar a otros. Ellos sí que son gigantes entre los gigantes

220px-Eugene_(Eugeniusz)_Lazowski,_Poland

Eugeniusz Lazowski nació en 1913 en Czestochowa, Polonia. Recién graduado cuando los nazis invaden Polonia en 1939, su primer destino como médico fue en Rozwadow, una población polaca en la que residía un número elevado de judíos. Egeniusz no estaba dispuesto a verlos morir en los campos de concentración e ideó una genial estratagema para evitarlo.

Un amigo de la facultad, Stanislaw Matulewicz, había descubierto que, si se inyectaba a una persona sana una vacuna de bacterias muertas, daría positivo en los análisis para detectar tifus sin llegar a desarrollar la enfermedad. Lazowski decidió utilizar este truco para salvar a la población a su cargo. Vacunó a miles de habitantes de Rozwadow y varias aldeas cercanas, para que todos dieran positivo en una eventual comprobación por parte de los alemanes. Una vez anunciada la presencia de tifus, los nazis se negaron a entrar en el pueblo y más de 8000 judíos salvaron sus vidas.

Imagen1

Lazowski emigró a Estados Unidos en 1958, donde murió el 16 de diciembre de 2006. Su historia no se hizo pública hasta la década de los setenta, y desde entonces se le conoce como el “Schindler polaco“.

 

 

1184167371_0

Irena Sendler nació en Otwock (Varsovia) el 15 de febrero de 1910. Su padre, médico, falleció en 1917 contagiado del tifus que trataba en sus pacientes, muchos de ellos rechazados por otros médicos por el hecho de ser infecciosos… y judíos.

En 1939, cuando Alemania invade Polonia, Irena es trabajadora social en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia. Formada también como enfermera, desde allí proporciona alimentos, ropa y medicinas a judíos y católicos polacos. Con la creación del gueto de Varsovia, Irena se ve empujada a hacer algo más y se une al Consejo para Ayuda de los judíos.

El miedo a las enfermedades infecciosas será también su excusa para entrar al gueto, y conseguirá un pase como miembro de la oficina sanitaria encargada del control de las mismas. Irena aprovecha su pase para ponerse en contacto con miles de familias, ofreciéndose a sacar de allí a los niños. En año y medio consiguió salvar a 2500 niños condenados a una muerte segura. Inicialmente los sacaba en ambulancia como víctimas del tifus, pero después también valiéndose de cestos de basura, cajas de herramientas, bolsas de patatas, ataúdes, etcétera…

Pero Irena no quería solo salvarles la vida, pretendía que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres y sus familias. Ideó un sistema de archivo que enterró, dentro de unos frascos de conservas, en el jardín de su vecina. El 20 de octubre de 1943 Irena fue detenida por la Gestapo y brutalmente torturada, pero se negó a delatar a los niños y a sus colaboradores. Condenada a muerte, uno de los soldados fue sobornado por el Consejo de ayuda a los judíos, y la liberó poco antes de la ejecución. Su nombre apareció entre la lista de fallecidos aquel día, por lo que desde entonces pudo seguir trabajando bajo una identidad falsa.

Al finalizar la guerra, la propia Irena desenterró los frascos para entregarlos al Comité de salvamento de los judíos. Desgraciadamente, la mayoría de los niños habían perdido sus familias y crecieron en orfanatos o familias de adopción.

Irena_Sendlerowa_2005-02-13

Terminada la guerra, Irena tuvo que enfrentar también problemas con el régimen comunista a causa de su fe católica. Vivió el resto de su vida en una silla de ruedas debido a las graves secuelas que le produjeron las torturas nazis, pero nunca se consideró una heroína (“cada niño salvado con mi ayuda es la justificación de mi existencia en la tierra, y no un título de gloria”). Más bien se lamentó siempre de que podría haber hecho más.

640px-Sendlerowa-drzewkoimages

El árbol dedicado a Irena en la avenida de los “Justos entre las naciones” de Jerusalén

Reconocida por el estado de Israel como “Justa entre las naciones” y candidata al Nobel de la Paz en 2007, la que sería conocida como “el ángel del gueto de Varsovia” murió en Varsovia el 12 de mayo de 2008, a los 98 años de edad.

     article-2254787-16B0D67D000005DC-41_306x423Robert Collis nació en Killiney (Dublín) en 1900. Estudió Medicina con el deseo de “luchar contra el dolor y la crueldad en el mundo“. Se especializó en Pediatría en el King´s College Hospital de Londres, llegando a ser el director del departamento en el Rotunda Hospital de Dublín y, desde 1932, médico del National Children´s Hospital irlandés. Tras haber pasado por algunos hospitales norteamericanos, las instalaciones de estos dos centros irlandeses le parecieron obsoletas y se empeñó en modernizarlas, llegando a crear una nueva unidad de neonatología en Rotunda. 

En 1945, cuando salen a la luz los campos de concentración nazis, Robert encuentra un nuevo sentido a su carrera. Se alista en la Cruz Roja y se ofrece voluntario para acudir al recién liberado campo de Bergen-Belsen. Allí se ha montado un hospital de campaña, que poco puede hacer por aquellos pacientes malnutridos y mermados por una terrible epidemia de tifus: las muertes se cuentan por millares cada día.

Collis se hace cargo del improvisado hospital infantil. Los niños que consiguen sobrevivir son enviados con sus parientes. Pero cinco de ellos resultan ser los únicos supervivientes de su familia. Collis no está dispuesto a abandonarlos a su suerte, y decide llevarlos con él a Irlanda. Tres de ellos crecerán con familias judías, mientras que el propio Collis adoptará a los otros dos: Zolan y Edit.

Bob-Collis-‘the-Irish-Schindler’-2

Collis regresa a su trabajo en Dublín, atendiendo especialmente pacientes de los barrios más pobres de la ciudad. Allí conocerá a Christy Brown, el autor de “Mi pie izquierdo”.

Más tarde Collis aceptará el puesto de director del nuevo departamento de Pediatría de Ibadan (Nigeria) donde se enfrentará de nuevo a la malnutrición infantil. Tras la muerte accidental de su hijo Sean en 1970, Collis y su mujer abandonaron África para retirarse en las Wicklow Mountains de su país natal. Allí falleció Robert en 1975, tras una fatal caída del caballo.

“Fui educada creyendo que una persona necesitaba ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”. Irena Sendler.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en A hombros de gigantes. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Irena Sendler, Eugeniusz Lazowski y Robert Collis: gigantes de corazón.

  1. Cuchimu dijo:

    Son héroes…Ojalá existieran mas personas así. Genial el post.

  2. neumocito dijo:

    Enhorabuena Ana,
    En esta ocasión me has causado un escalofrío: ¡todavía queda esperanza en la “raza médica”….!
    Un abrazo

  3. Hola,
    justo escribí un tuit del Dr. Collis hace nada.
    Enhorabuena por el post. Buenísimo (para variar ;))

    • anadeph dijo:

      Lo vi cuando tenía escrito el post sobre Irena, Eugeniuscz y Jarusz Korczak. Me animé a añadir a Collis para que no fueran todos polacos. Así que me serviste de inspiración 😉

  4. mj mas dijo:

    La grandeza humana frente a la peor de nuestras miserias… Qué delgadas son las líneas que las separan!
    Estupendo post Ana, como siempre.
    Un abrazo.

  5. libreoyente dijo:

    Estimada colega: Admirable post, gracias por divulgar estas vidas. Son las que deberían ocupar las primeras páginas de los periódicos, y a los que tenemos obligación de rendir homenaje y perpetuar su recuerdo, e intentar imitar su espíritu.

  6. Pablo J. Mercado dijo:

    Gracias por este bello articulo. Yo tambien soy medico, cirujano de especialidad.

    2014-11-14 13:20 GMT-04:30 Curar a veces, aliviar a menudo, consolar

  7. gabriela dijo:

    De cuando en cuando, vale la pena hacer mención de estos ejemplos de vida, que nos recuerdan cómo actúa una persona de bien.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s