La historia de Antonio

En este blog se ha hablado otras veces de cuidados paliativos y muerte digna. Hoy El Mundo publica un ejemplo gráfico de lo que para mí es la muerte digna. La cuelgo aquí para compartirla. Antonio falleció recientemente dejando un testimonio alucinante de entereza ante la muerte y de lo que supone el acceso a los cuidados paliativos. Murió sin dolor y sin asfixiarse. Murió rodeado de los suyos. Murió atendido por unos médicos que fueron más allá de la farmacología: el detalle de preguntarle si quiere ir a su casa cuando “aún está a tiempo” es para hacerles un monumento. Y probablemente no es un detalle aislado. Alguien me ha preguntado qué me parecía el reportaje. Mi respuesta es que yo también quiero morir así.

La historia de Antonio nos sitúa ante la vida y ante la muerte. Porque se muere como se vive. La historia de Antonio nos recuerda que, antes de poner sobre la mesa el debate sobre la eutanasia, hay que poner el del acceso universal a los cuidados paliativos. Porque suponen la verdadera respuesta ante el deseo de morir dignamente. Los profesionales sanitarios tenemos mucho que aprender en este aspecto. La historia de Antonio nos vale como lección magistral. No dejéis de leerla: aquí.

Gracias, Antonio, por lo que nos has enseñado. Gracias, Pedro Simón, por publicarlo. Gracias a todos los profesionales que hacéis paliativos, representados aquí por la gente del Hospital Laguna, por hacer grande la Medicina.

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12 respuestas a La historia de Antonio

  1. luisa dijo:

    No puedo estar más de acuerdo con este comentario sobre el extraordinario, conmovedor y valiente testimonio de Antonio. Creo que es un mensaje lleno d esperanza para todos. Porque como se menciona en el texto si sabemos vivir sabremos mejor morir. Como Antonio.

  2. Odiseo64 dijo:

    Pues efectivamente. Creo que cuando la gente normal, que no entiende en profundidad de estos temas, habla de eutanasia, de lo que realmente quiere hablar es de morir con dignidad. Tal vez es que el mismo término ‘eutanasia’ se ha desvirtuado de tanto malusarlo, pues en realidad eutanasia significa ‘buena muerte’ o ‘muerte en el momento justo’, y no el sentido que le dan algunos expertos, que hacen cabriolas para no hablar de homicidio.
    Estando así las cosas, a ver para cuándo se generalizan los cuidados dignos al final de la vida y centramos el debate en intentar evitar sufrimientos, que es lo que siempre me piden las familias cuando les hablo de que a su pariente se le acabaron las oportunidades de curación: Al menos que no sufra, doctor.

    • anadeph dijo:

      Totalmente de acuerdo. Creo que cuando alguien nos dice que no quiere vivir, lo que realmente está diciendo es que no quiere vivir “así”. Cambiemos el “así”

  3. perlita1 dijo:

    ¡Que importantes son esos cuidados paliativos! ¡indispensables para el bien morir! Saber qué va a suceder, y cómo va a suceder, tranquiliza y permite disfrutar de esos últimos momentos.

    Muy bonita historia.

  4. Es una experiencia hermosa poder despedirte de un ser querido con apoyo de un equipo médico.
    Saludicos

  5. Irene dijo:

    Precioso. Realmente emocionante.
    No sé si sería capaz de trabajar en una unidad de cuidados paliativos. Admiro su trabajo y también a Antonio.
    No sé si conoces un reportaje llamado “las alas de la vida”, creo. Debe andar por youtube. Lo grabó con colaboraciones un médico tras diagnosticarle una enfermedad degenerativa de la que sabía que acabaría muriendo.

  6. Reblogueó esto en amparobas1992y comentado:
    Eutanasia Si o No. Cuidados paliativos y muerte digna. Hoy El Mundo publica un ejemplo gráfico de lo que para es la muerte digna.

  7. RADIOfotoGRAFIANDO dijo:

    Todos tenemos mucho camino que andar en este sentido. Si hay un tema tabú socialmente hablando creo que es el de la muerte. Curiosamente a todos nos toca pasar por ahí, pero preferimos no pensar en ello. En mi trabajo diario como enfermero de hospital veo la muerte de cerca con regularidad y frecuencia. Por desgracia casos como el que relata Antonio son excepcionales. La muerte no se acepta, no se quiere aceptar. ¿quién puede aceptarla?
    El creyente puede enfrentarse a ella de modo más despreocupado, pero no por que la acepte sino porque no cree en ella. De todos modos, si vamos a morir, mejor que sea con una sonrisa y el apoyo de quien nos quiere. Tal vez la vida y la muerte sean en realidad la misma cosa. Nos ocurre que solo podemos ver una cara de cada vez. Puede que si nuestra vida ha tenido un principio también tenga un final, de todos modos no hay que preocuparse demasiado porque ya lo veremos algún día personalmente.
    ¡Feliz Navidad!

  8. Pingback: “Regular la muerte digna” | Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre

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