Emil von Behring: la lucha contra la difteria del primer Premio Nobel de Medicina

Cuando salta a las portadas el primer caso de difteria en España desde hace 30 años, parece obligado dejar un hueco entre los gigantes del blog a Emil von Behring, el “salvador de los niños y los soldados”. Si levantara la cabeza…

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Emil Adolf von Behring nació en Handsorf (hoy Polonia) el 15 de marzo de 1854. Siendo el mayor de trece hermanos, su única opción para estudiar Medicina pasaba por alistarse en el ejército. De este modo, en 1878 se licenciaba en la Academia militar de Berlín, bajo el compromiso de servir durante unos años como médico militar.

Completado el periodo de servidumbre, en 1889 pasa a trabajar como profesor en el Instituto de Enfermedades Infecciosas de Berlín, dirigido nada menos que por Robert Koch. En 1890, junto al japonés Shibasaburo Kitasato demostró la posibilidad de generar inmunidad frente al tétanos en animales a los que se inyectaba suero de otro animal portador de la enfermedad. Behring y Kitasato estaban iniciando la era de la inmunización pasiva.

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Kitasato sería, con el tiempo, el fundador de la Asociación Médica japonesa.

Además del tétanos, la difteria centraba las investigaciones en el laboratorio de Robert Koch, en parte impulsada por la rivalidad con el laboratorio francés de Luis Pasteur.

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El Robert Koch institute en Berlín

Sería uno de los ayudantes de Robert Koch, Friedrich Loeffler, quien cultivara por primera vez el Corynebacterium diphteriae en las pseudomembranas de la vía aérea de los pacientes. Dicho microorganismo se conoce también, en su honor, como bacilo de Loeffler.

No solo eso, Loeffler también demostró que el bacilo solo se aislaba en las membranas, sin invadir el resto del organismo. Se planteaba entonces la cuestión de por qué la infección producía problemas neurológicos o cardiacos, y llegó a la conclusión de que el bacilo debía producir una sustancia tóxica que afectara a otros órganos diana: acababa de intuir la existencia de la toxina diftérica, que sería definitivamente caracterizada por Roux y Yersin en el laboratorio de Pasteur. Loeffler definió, además, el estado de portador sano.

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Bacilo de Loeffler. Visto así, parece inofensivo.

Al conocer los estudios de Roux y Yersin, Behring se centra en encontrar una sustancia que neutralice la toxina. Inyectando suero de animales supervivientes a otros a los que se había inyectado la toxina, consigue la curación de estos últimos. Tras años de experimentación animal, el suero se administra en 1891 a una niña berlinesa, que se recupera rápidamente de su enfermedad.

Se calcula que unos 20000 niños fueron tratados con éxito con el suero antidiftérico entre 1892 y 1894. Como curiosidad, se cuenta que Behring conservó toda su vida la carta de una madre rusa anónima, que le agradecía la curación de sus hijos.

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El éxito fulminante de Behring le hace chocar con Koch hasta el punto de hacerle abandonar el Instituto de Enfermedades Infecciosas y trasladarse a la Universidad de Marburg en 1895, tras una breve estancia en la de Halle. Allí siguió investigando con la difteria, descubriendo que las mezclas de toxina-antitoxina no solo provocaban inmunidad pasiva, sino también activa: acababa de nacer la vacuna antidiftérica.

Estos avances, en una época en la que la difteria tenía una mortalidad cercana al 98%, le hicieron muy pronto merecedor de diversas distinciones: Behrling fue el Primer Premio Nobel de Medicina y Fisiología, en 1901. Un año más tarde fue nombrado Miembro Honorario Extranjero de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.

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Este cuadro de Goya, conocido como “el garrotillo” (nombre con el que se conocía popularmente a la difteria) se ha interpretado clásicamente como el médico extrayendo manualmente las pseudomembranas diftéricas. Sin embargo, al formar parte de la serie del Lazarillo de Tormes, muchos autores defienden que no es más que el intento del ciego por hacer vomitar a Lázaro lo que comió sin permiso. Sea como fuere, se ha convertido en una imagen clásica al hablar de difteria.

En 1905, en el Congreso Internacional de Tuberculosis, Behring anunció que había descubierto una sustancia procedente del “virus” (sic) de la tuberculosis, que prevenía la enfermedad bovina. Sin embargo, nunca consiguió un suero efectivo en humanos. Él mismo se había contagiado de tuberculosis un año antes del Congreso, durante sus trabajos con el bacilo de Koch.

En 1914, Behring funda en Marburg una compañía (Behringwerke) dedicada a la investigación y comercialización de vacunas. Pronto tendría la oportunidad de probar con éxito la vacuna antitetánica entre los soldados que participaron en la Primera Guerra Mundial.

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Behringwerke (CSL Behring) en la actualidad

El “salvador de los niños y de los soldados” murió en Marburg (Alemania) el 31 de marzo de 1917, antes de que terminara la Gran Guerra.

Nos dejó la cura de la difteria y dos epónimos claves en inmunología: la ley de Behring, según la cual el suero de un sujeto inmunizado transferido a otro provoca la inmunización de este último, y el método de Behring, que no es sino la inmunización activa contra la difteria por inyección de mezclas de toxina y antitoxina.

No sé qué pensaría hoy de los movimientos antivacunas y del desgraciado caso de Olot, pero me imagino su más que probable estupor.

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9 respuestas a Emil von Behring: la lucha contra la difteria del primer Premio Nobel de Medicina

  1. Yuri dijo:

    Sería interesante hacer un aparte en esa personalidad a menudo tan irritante que tenía Koch. A rivalidade entre microbiologos franceses y alemanes recuerda un Barça-Madrid, o no?

  2. Luis dijo:

    Muchas gracias por su magnifico artículo.Muy ilustrativo para los profanos y aunque todos los científicos que cita, o casi todos, me son conocidos y muy probablemente cuando estudié el bachillerato seguramente me explicaron algo de sis impresionantes biografías, la conclusión a la que se llega es lo incomprensible y absurdo de esos movimientos anti vacunas,

  3. libreoyente dijo:

    Como siempre abordando temas de actualidad, y sobre todo de interés humano, de forma exhaustiva y elegante. Por lo tanto, como siempre, enhorabuena y gracias.

  4. Rubén Nieto dijo:

    Si, como es probable, Behring estuviera imbuido de espíritu positivista y racional, se llevaría un enorme chasco al comprobar que el progreso no está garantizado, al menos en el ámbito de las mentalidades.

  5. farribasa dijo:

    Impresionante, tantos años sin difteria y la tecnología de la comunicación mal utilizada casi acaba con la vida de un niño. No ha habido medicamentos más eficaces que las vacunas, los antibióticos y las redes de saneamiento, no olvidarlo!;!

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