“Regular la muerte digna”

Haced la prueba. Cuando alguien dice que ha llegado el momento de regular cualquier-cosa, lo más probable es que esa cosa ya esté regulada. Lo que pasa es que a ese alguien no le gusta la regulación actual.

Hoy un partido político decía que “en Madrid se muere mal” (que es una forma graciosa de generalizar, por cierto) y que por tanto ha llegado el momento de regular “la muerte digna”. En realidad se refieren a que quieren “regular” el suicidio asistido, pero lo llaman muerte digna porque suena mejor. Conclusión curiosa, por cierto, la de equiparar muerte digna con suicidio asistido.

Pues bien, el suicidio asistido está regulado en España. De hecho, está tipificado como delito en el artículo 143.4 del Código Penal, y también está prohibido por el artículo 36 del Código Deontológico. Le pese a quien le pese. Así que tranquilos, señores, que regulado está. Luego está otra portavoz de otro partido que dice que el problema es que la ley actual crea inseguridad jurídica en el médico. Pero más clara no puede ser, ¿no? Vamos, que uno está seguro de si está o no cometiendo un delito, no hay otra opción. Gracias por su interés pero no nos hace falta. Se lo digo yo, que me paso el día entre enfermos críticos y que he firmado ya unos cuantos certificados de defunción.

Pero, más aún, mientras unos intentan poner de su lado a los médicos planteándoles un problema que en realidad no existe, otros cuelan la propuesta entre un buenista “fomentar el testamento vital” y un necesario “mejorar los cuidados paliativos”. Claro que, por suerte, no ha colado. Hasta partidos que en otras ocasiones se han mostrado bastante tibios al respecto se han quejado de esta treta, de este mezclar dos cosas que nada tienen que ver. Y el punto sobre el suicidio asistido se ha caído de la proposición. Aunque volverán a la carga, no lo dudéis.

No voy a explicar aquí otra vez la diferencia entre muerte digna y eutanasia/suicidio asistido (ya lo hice aquí, aquí, aquí e incluso aquí) ni voy a volver a explicaros cómo trabajan los del Derecho a la Muerte Digna (que estaba especialmente explicado aquí, tanto en la entrada como en los comentarios) o por qué el derecho al suicidio asistido no existe ni podrá existir jamás (se lo expliqué aquí a Pedro J. Ramírez). Me aburro de escribir siempre las mismas cosas así que prefiero remitiros a los posts originales.

Solo una cosa, un detalle que me parece muy significativo: ¿a quién se aplaudió hoy en la Asamblea? ¿A un médico que lucha por universalizar los cuidados paliativos? No. Al doctor Montes. ¿Y a quién ha invitado el partido promotor de la iniciativa a unas Jornadas parlamentarias sobre Muerte Digna? ¿A la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, por ejemplo? No. Al doctor Montes y a un representante del Derecho a la Muerte Digna, esos cuya web es directamente http://www.eutanasia.xx (no pongo el enlace completo para no aumentarles las visitas). No hay más preguntas, señoría.

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18 respuestas a “Regular la muerte digna”

  1. oliverio lopez gimeno dijo:

    Buenos días. Estoy de acuerdo que el regular lo ya regulado, puede ocultar la finalidad de cambio y en ocasiones ese cambio es razonable y la sociedad así lo siente.

    Estoy de acuerdo, en que decir: “que en Madrid se muere mal” es una forma de generalizar, pues soy de la idea de que un gran número de personas, mueren de forma no tranquila, cuando hubiese llegado la muerte de otra forma más deseable, si no se hubiesen aplicado medidas para oponerse a ella cuando la persona está en esa fase irreversible de su enfermedad.

    Es razonable el pensamiento que nos impulsa a reflexionar sobre el final de nuestra biografía y en este contexto tiene alojamiento el potenciar las directrices anticipadas (por cierto hay que indagar que las haya y ser respetuoso con ellas) y mejorar los cuidados paliativos, en la vertiente de hacerlos más extensivos a la población, su labor hoy en día es magnífica y encomiable, es para mi una realidad que algunas personas que piden el final de su vida, lo que están pidiendo es no vivir de la forma en que lo están haciendo.

    Estoy de acuerdo en que no es lo mismo el concepto de “muerte digna” (opino que más que muerte digna, debe hablarse de que la persona sea digna de tener la muerte cuando y como quiera) y suicidio asistido. Por eso me inclino a estar entre los que quieren regularizar la eutanasia y el suicidio asistido, regular y no se piense que solicito solapadamente despenalizar.

    Con respecto a la referencia al Dr. Montes y su acompañante, no puedo opinar de lo que se vio o se escuchó, pues por la distancia física no estuve en esa reunión.

    Mi opinión es que en las cuestiones referentes a la gestión de la vida y la muerte, se ha de ser excelentemente respetuoso con los distintos prontuarios ideológicos, con el criterio particular de cada uno y con los argumentos que se exponen para su defensa. Argumentos, a los que sí se debe exigir, que pasen el tamiz de la razonabilidad.

    Leo muchos de tus escritos, gracias por tus trabajos.

    Un saludo. Oliverio.

    • anadeph dijo:

      Gracias por tu comentario. Me parece q mezclas en él, como hace mucha gente, la necesaria limitación de tratamientos de soporte vital con la ficticia (en mi opinión) necesidad de aprobar el suicidio asistido. Ya expliqué en otro post por qué, desde el punto de vista de los derechos humanos, es imposible que exista el “derecho al suicidio asistido”. Y no comparto q decidir el momento de la muerte la haga más digna. ¿Qué hago, entonces, cuándo reciba al próximo paciente que ha intentafo suicidarse? ¿Respeto su “dignidad” de haber decidido el momento se su muerte? ¿O sigo, asumiendo, como hago siempre, que lo que el.paciente necesita dignificar son sus circunstancias de vida? (después de haberlo reanimado, claro).

      • oliverio lopez gimeno dijo:

        Buenos días. No me gusta ser categórico, no soy afín a posturas absolutistas y dicho esto, acepto aunque no comparto, en esta ocasión y en este tema, lo que has escrito en algunos apartados. Me parece entender tu postura y las semejantemente próximas a la tuya. Es razonable que tenga claro el concepto de limitación de las medidas de soporte vital, cuando ha sido habitual en mi trabajo el encontrarme en esas situaciones, me gustaría que no tuvieras de mi, ese concepto de mezcla entre el suicidio asistido y este proceder de limitar (ya habitual en la actividad diaria de los profesionales sanitarios y amparado por ley, como bien sabes.) Con respecto a tu pregunta, sobre la actuación ante un paciente en situación crítica, por un suicidio no consumado, de entrada soy acorde con tu proceder, una vez superado el problema reflexionaría sobre las particularidades del caso y haría una nueva valoración de mi actuación, tras un proceso deliberativo con mi grupo de trabajo.

        Un saludo. Oliverio.

      • anadeph dijo:

        No era en absoluto mi intención juzgar su conocimiento sobre el tema. Pero cuando los políticos madrileños hablaron de que en Madrid se muere mal no se referían al empeño en tratar lo irreversible del que usted habla. Por eso pensé que lo estaba mezclando. Esa mezcla no deja de ser una estrategia usada desde hace mucho por los defensores de la eutanasia: “los médicos se encarnizan, luego necesitamos la eutanasia para defendernos” y es muy, muy peligrosa. Un saludo

      • oliverio lopez gimeno dijo:

        Muchas gracias por la rápida respuesta, Disculpa por tutearte, si fuera posible yo prefiero este tratamiento social en este medio de comunicación. Gracias.

  2. JM dijo:

    Una pregunta terminológica de un lego en la materia:
    Entiendo que lo que algunos llaman eutanasia pasiva (es decir, por omisión) sería legal en España, solo que aquí no se acepta la distinción entre activa y pasiva y por tanto sólo se consideraría eutanasia la que provoca de manera activa la muerte. En la no muy fiable fuente universal de nuestros días (wikipedia), España aparece entre los países donde es legal la eutanasia pasiva. ¿Estoy en lo cierto?

    Gracias de antemano

    • anadeph dijo:

      El término eutanasia pasiva está abandonado hace muchos años, simplemente porque no es eutanasia (diga lo que diga la wikipedia). La retirada de tratamientos cuando la situación es irreversible no es que sea legal, es buena práctica médica. Llamarla eutanasia pasiva solo consigue confundir.

  3. JM dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con usted en que lo más importante es que todo paciente que lo necesite tenga acceso a los cuidados paliativos. Pero supongo que habrá casos y casos, y su postura me parece muy absoluta y radical, aunque reconozco que tengo poco conocimiento directo del tema.

    ¿Un paciente que ha intentado suicidarse por una depresión que puede superarse con el apoyo adecuado a usted le parece lo mismo que un paciente terminal, que no tenga acceso a cuidados paliativos o que sí lo tenga pero no desee permanecer inconsciente el tiempo que le quede? ¿De verdad que le parece exactamente lo mismo? Si la he entendido bien, en este último supuesto de situación irreversible, usted está de acuerdo con que el paciente sólo pueda elegir entre sufrir estoicamente hasta el final o permanecer sedado y posiblemente inconsciente los últimos días ¿quizá semanas? de su vida.

    • anadeph dijo:

      ¿Dónde he dicho yo eso?

      • JM dijo:

        En uno de los comentarios más arriba, cuando dice “¿Qué hago, entonces, cuándo reciba al próximo paciente que ha intentafo suicidarse?…” parece estar equiparando la situación de un paciente terminal que pudiera solicitar eutanasia con la de cualquier persona que intenta suicidarse (una persona joven con depresión, por ejemplo)

        Y en mi último párrafo pensaba en el supuesto de un paciente terminal que tenga mucho sufrimiento y sólo pueda ser evitado con alguna sedación que reduzca mucho la consciencia. Si no aceptamos la eutanasia en absolutamente ningún caso (que creo es su postura) entonces en ese supuesto sólo habría dos opciones: o el paciente acepta pasar lo que le quede de vida con su consciencia muy mermada, o acepta seguir sufriendo hasta el final. ¿Es quizá un supuesto poco realista?

      • anadeph dijo:

        No, yo no comparo las dos cosas. Me refería a estos dos argumentos tuyos: “muerte digna, debe hablarse de que la persona sea digna de tener la muerte cuando y como quiera”; “se ha de ser excelentemente respetuoso con los distintos prontuarios ideológicos, con el criterio particular de cada uno” que serían aplicable tanto a uno como a otro caso, ¿por qué no?.
        En cuanto a “aceptar pasar la vida con la conciencia mermada” mira no, estamos hablando de control de síntomas. Si llegamos a necesitar sedación, como en tantas otras situaciones, pues será necesario, pero tu alternativa es bastante artificial.

  4. Buenas noches Ana. Ya he dejado algún comentario alguna vez mostrándote mi reconocimiento a tu agudeza en el análisis y la sensatez que desprenden tus post. En el asunto de la Eutanasia sin embargo no puedo decir lo mismo.
    Detesto el término “muerte digna”, cajón de sastre que acoge casi cualquier opinión o reivindicación. Yo me ocupo con determinación y ahínco en conservar la dignidad de la vida de mis pacientes hasta el último instante de sus vidas e incluso después desde mi trabajo como paliativista. Suscribo, como puedes suponer, tu opinión muchas veces manifestada de la necesidad de universalizar el acceso a los Cuidados Paliativos a nivel estatal y podría hacer una larga lista de necesidades de mejora de los existentes pero eso no es incompatible con el debate sobre la eutanacia o el suicidio asistido.
    He releído con interés los post previos por si con el tiempo hubiera olvidado algo relevante pero sigo sin encontrar los argumentos definitivos por los que afirmas que nunca se podrá despenalizar el suicidio asistido. El reconocimiento de un derecho no obliga a su satisfacción por parte de nadie como el derecho a la vivienda no obliga a facilitarle un apartamento a quien no lo tiene. Los deberes llamados perfectos son consecutivos a derechos, pero esos no son todos. Y en todo caso existe el derecho a la objección de conciencia de los médicos para cada caso particular (ojo, no la seudoobjección fraudulenta a la generalidad de los casos).
    En el paraíso de la autonomía donde el “santuario de la conciencia” de cada uno no puede ser violado, este mundo de tradición liberal y tibieza moral en el que vivimos, paradójicamente niega el debate sobre el derecho a decidir cuando una vida se vuelve insoportable. El ejemplo de tus suicidas inexpertos no me sirve. Para hablar de suicidio asistido o de eutanasia hay que cumplir con unos requisitos como no estar coaccionado, tener capacidad suficiente, no estar bajo los efectos de un trastorno de la emotividad tipo depresión etc. Y tu no dispones de esos datos cuando te llega un suicida frustrado.
    Claro que cuando un paciente afirma quererse morir nos está diciendo que quiere vivir de otra manera. La cuestión es saber si le podemos ofrecer esa otra manera de vivir que le haga la vida soportable. Y claro que quien tiene la sabiduría de aceptar el menoscabo de la enfermedad y sus limitaciones, quien sabe recomponer su vida en un mundo cada vez más limitado tiene una muerte más apacible, más amable y llena de sentido. Claro que es un ejemplo el ingeniero naval del artículo de El Mundo que comentas. Pero y ¿qué hacemos con los demás? ¿qué hacemos con quienes languidecen incapaces de encontrar satisfactores en una vida que se les ha vuelto hostil? ¿Son acaso culpables de su propia infelicidad? Y si éstos nos piden un final para su desgraciada vida, ¿qué respuesta les damos?.
    El debate es aportar argumentos a la deliberación, es confrontar opiniones desde el respeto y la diversidad. No mezclemos las consas. Ni ellos con el batiburrillo de la muerte digna, ni tu con el falaz argumento de que unos cuidados paliativos de calidad harán desaparecer (como en tu paciente después de 10 minutos de charla) el deseo de terminar una vida carente de sentido y llena de sufrimiento.
    Un abrazo

    • anadeph dijo:

      Gracias por comentar Pablo. No sé dónde has leído que unos cuidados paliativos de calidad harán desaparecer al 100% los deseos de acabar con una vida “carente de sentido”. Yo hablo de dar sentido a esa vida, de cambiar el cómo. Te recomiendo que leas, si no lo has hecho, el libro “Seducidos por la muerte”, para que veas cómo de poco consciente y coaccionada puede llegar a ser la petición de suicidio asistido. Cuando yo me vea impedida y piense que puedo llegar a ser una carga para mi familia o para la sociedad, ¿piensas que estaré poco coaccionada? Yo no.
      En cuanto a los derechos, el derecho a la vivienda obliga a la sociedad a ponerse en marcha, no individualmente. El suicidio asistido es distinto porque implica necesariamente la obligación de alguien de asistirme. Y el derecho a la objeción de conciencia no es la solución: la objeción de conciencia me defiende de los abusos de la ley, no de los derechos de los otros. Porque nadie tiene derecho a que yo le provoque la muerte, es decir a disponer de mi actuar moral. No debería necesitar defenderme de eso simplemente porque ese derecho no puede existir.

  5. Andres López dijo:

    El 21/1/16 la Asamblea de Madrid aprobó por unanimidad seis propuestas:
    1. Difundir el testamento vital y regularlo para que se pueda registrar en los centros de salud y hospitales y se incorpore a la historia clínica.
    2. Formar a los profesionales sanitarios sobre el proceso final de la vida y los CP
    3. Incluir la evaluación de la calidad de la muerte en el Observatorio de la Humanización de la Asistencia.
    4. Extender los CP en la infancia y adolescencia
    5. Aumentar el número de equipos de CP domiciliarios (ESADs)
    6. Evaluar el Plan Estratégico de CP 2010-2014 y elaborar uno nuevo que dé respuestas a las necesidades actuales
    Todas ellas requieren una regulación: un decreto, una orden, una circular… que deberá hacer la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y todo esto tiene relación con la muerte digna (en otras autonomías el punto 1 funciona así desde el principio).
    Muerte digna, expresión polisémica, pero que todo el mundo entiende de forma intuitiva. Para algunos no existe muerte digna sin libertad para decidir hasta cuándo, recurriendo al suicidio médicamente asistido y la eutanasia si así lo deciden. Para otros no, porque la dignidad es un valor individual que, como la libertad, no hace falta explicarla, cada uno la siente y la vive a su manera. Así es la sociedad plural.
    La muerte voluntaria, ya sea por rechazo de tratamiento (en el testamento vital, por ejemplo), por una sedación a demanda (por un sufrimiento refactario) o por una eutanasia es un debate que la sociedad tiene resuelto (el 80% de los ciudadanos están a favor de que se regule la eutanasia), aunque a algunos profesionales les cueste admitirlo. Dos anotaciones. Una: es mejor remitirse a The Lancet que a una novela como Seducidos por la Muerte, escrita en 1997, 5 años antes de que se aprobaran las leyes en Holanda y Bélgica. Y dos: la UVI no es el contexto natural de la eutanasia, sino el domicilio del paciente.
    Lo del doctor Montes me parece un “detalle” de mal gusto. La Asociación DMD lleva 31 años promoviendo la autonomía del ciudadano, fué la autora del primer testamento vital en castellano y la que propuso en Cataluña la primera regulación en el año 2000. La ovación fué un gesto de reconocimiento de la bestialidad que supuso la infamia Lamela contra los profesionales del Hospital Severo Ochoa de Leganés. Luego -el tiempo pone a cada uno en su sitio- vinieron las leyes de muerte digna, los planes de CP, las declaraciones grandilocuentes en un país donde, según la SECPAL, “cerca de la mitad de los pacientes que necesitan cuidados paliativos en España mueren con sufrimiento por falta de cobertura” (2014). Obviamente afirmar que se muere mal es una generalización, para eso es el Observatorio, para medirlo. La realidad es que te mueres bien, regular o mal dependiendo del médico que te toque.
    Y, por últmo, a mí, eutanasia (eu-thanatos: buena muerte) me parece una bella palabra. Compartimos mucho más de lo que nos separa, no hay que dejarse llevar por el miedo…

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