Elizabeth Blackwell: la primera mujer médico

EB

Elizabeth Blackwell nació el 3 de febrero de 1821 en Bristol (Inglaterra). Fue la tercera de los nueve hijos de Samuel Blackwell, propietario de una refinería de azúcar. Su padre se preocupó de que tanto sus hijos como sus hijas tuvieran la misma esmerada educación en ciencias, matemáticas y lenguas extranjeras.

Elizabeth Blackwell's house, Bristol - 05

Placa conmemorativa en la casa natal de Blackwell, en Bristol.

En 1834, un fuego destruyó la empresa familiar, y  los Blackwell emigraron a Nueva York, donde su padre alquiló una nueva refinería. Un nuevo incendio al año siguiente afectaría aún más a la maltrecha economía familiar, obligándoles finalmente a instalarse en 1838 en Cincinnati. Pero apenas tres meses después fallecía Samuel Blackwell, dejando a su familia prácticamente en la indigencia. Por este motivo, en menos de un mes la madre y hermanas mayores se vieron obligadas a inaugurar una escuela: la Cincinnati English and French Academy for Young Ladies, que funcionó hasta 1942. Desde entonces, Elizabeth y sus hermanas pasarían a enseñar alumnas privadas.

Durante esos años, Elizabeth se unió a la causa abolicionista (la familia Blackwell llegó a acoger en su propia casa a esclavos que escapaban hacia Canadá), la defensa de los derechos de la mujer y el sufragismo.

En 1844, Elizabeth se traslada a Asheville (Carolina del Norte) para enseñar música en una Academia. Allí se alojará en casa del reverendo John Dickson, que había sido médico antes de ordenarse. Aún conservaba una excelente biblioteca, que puso a disposición de Blackwell. En realidad, Elizabeth confesaría más tarde que inicialmente le repugnaba todo lo relacionado con la Medicina. Fue, sin embargo, una experiencia personal la que le hizo cambiar de parecer: una amiga afectada por una enfermedad terminal le confesó que se habría sentido más a gusto si hubiera sido tratada por médicos mujeres, y este simple comentario fue el que hizo prender en Elizabeth la llama de la vocación.

Con ayuda del reverendo Dickson, Elizabeth empezó a pedir plaza en todas las escuelas de medicina de Nueva York y Philadelphia, sin que ninguna la aceptara. Mientras tanro, empezó a estudiar anatomía bajo la dirección de Jonathan M. Allen.

Desencantada, pero no desalentada, Elizabeth pidió plaza en 12 escuelas menores. En 11 la rechazaron sin contemplaciones. La número 12 fue el Geneva Medical College, en el estado de Nueva York. Allí, ante la sorprendente petición, decidieron someter el caso a la votación del resto de estudiantes, con la condición de que no sería admitida si uno solo de los alumnos mostraba desacuerdo. En el fondo, estaban seguros de que sería rechazada. Casi como una broma, y convencidos de que ganaría el “no” o de que la candidata terminaría por desistir en su empeño, todos los estudiantes votaron que “sí” y Elizabeth fue admitida.

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El Geneva Medical College (Actual Hobart and William Smith Colleges).

Elizabeth, que llegó con el curso ya bastante avanzado, no fue bien admitida ni en la escuela ni en el pueblo, e incluso se la quiso excluir de las clases prácticas por considerarlas inapropiadas para mujeres, algo que la interesada no admitió. El tesón, la capacidad y la corrección de la aspirante a doctora vencieron poco a poco los prejuicios de sus profesores y compañeros. El 23 de enero de 1849, ante la admiración de todos ellos, se convertía en la primera mujer graduada en Medicina de la historia. Su tesis, que llegó a ser publicada en la Buffalo Medical Journal, versaba sobre la fiebre tifoidea, de la que había tenido cumplida experiencia durante su verano de prácticas en el Blockley Almshouse de Philadelphia.

blockley

Fotografía de la época del Blockley Almshouse de Philadelphia.

Deseosa de completar su formación en Europa, Blackwell intentó ser admitida en diversos hospitales de Inglaterra y Francia, encontrando de nuevo las puertas cerradas por el hecho de ser mujer. Finalmente fue aceptada en La Maternité de París, pero en calidad de matrona y no de médico.

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De nuevo venció los prejuicios con su trabajo consiguiendo que, un año después, el jefe de obstetricia hiciera pública la opinión de que Elizabeth sería la mejor obstetra de los Estados Unidos, por encima de sus colegas varones. Sin embargo, esta aspiración se vio truncada el 4 de noviembre de 1849 cuando, atendiendo a un bebé con conjuntivitis neonatal, sufrió la salpicadura de material contaminado, a consecuencia de lo cual perdió la visión de su ojo izquierdo.

En 1851, cansada de la oposición que había encontrado en Europa, Blackwell regresa a Nueva York y, ante la nueva avalancha de negativas a ofrecerle trabajo, se dedica a la práctica privada, a la vez que publica sus primeros trabajos. En 1857, con la ayuda de su hermana Emily, funda la New York Infirmary for Indigent Women and Children, atendida por personal exclusivamente femenino (entre otras cosas, porque la mayoría de colegas varones se negaron a colaborar con ellas). Un año antes había adoptado a una huérfana irlandesa, Kitty Barry.

La New York Infirmary for Indigent Women and Children es hoy el Lower Manhattan Hospital, un centro hospitalario sin ánimo de lucro especialista en medicina de catástrofes.

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Emily Blackwell fue la tercera mujer graduada en Medicina.

Blackwell volvió a Inglaterra en 1869, tras una seria discusión con su hermana. Allí, a pesar de su convicción de que hombres y mujeres debían recibir formación médica en las mismas escuelas, funda la London School of Medicine for Women, en la que trabajará hasta su retirada en 1877.

london school of medicine for women

London School of Medicine for Women.

En 1895 Elizabeth publicó su autobiografía, que entonces tuvo muy poco éxito, llegando a vender apenas 500 ejemplares.

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A partir de 1907, tras una grave caída por las escaleras, Elizabeth quedó seriamente limitada tanto física como cognitivamente. Murió el 31 de mayo de 1910 tras un ictus.

Las cenizas de Elizabeth Blackwell reposan en la parroquia de St Munn´s, en Kilmun (Escocia).

“No es fácil ser pionera pero… ¡es fascinante! No cambiaría un instante, ni siquiera el peor, por todo el oro del mundo”. Elizabeth Blackwell. 

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Una respuesta a Elizabeth Blackwell: la primera mujer médico

  1. libreoyente dijo:

    Fascinante,…y sobre todo, admirable. Mi homenaje.

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