Tinsley R. Harrison, maestro de la Medicina

harrison

Tinsley Randolph Harrison nació el 18 de marzo de 1900 en Talladega, Alabama, en el seno de una familia de médicos (él constituiría la séptima generación de doctores Harrison). Con estos antecedentes, a nadie sorprendió que, tras graduarse con tan solo 15 años, iniciara su formación médica en la Universidad de Michigan. Sin embargo, no era esa la elección de Tinsley, que estaba mucho más interesado en estudiar Derecho. Pero sir William Osler, del que su padre era discípulo y admirador, había sugerido a éste que convirtiera a Tinsley en profesor de Medicina, cuando el chico tenía apenas tres años. Qué llevó a Osler a descubrir en el pequeño Harrison al maestro que luego sería es algo que nunca llegaremos a saber.

250px-Sir_William_Osler

A sir William Osler habrá que hacerle hueco también en esta galería de gigantes…

 

Y, aunque no llegaron a coincidir, probablemente sea también suya la “culpa” de que Harrison se trasladara a terminar su carrera en la John Hopkins School of Medicine, en un momento en el que decir John Hopkins era tanto como decir William Osler.

Johns Hopkins, Baltimore - 10

Hospital y Escuela de Medicina John Hopkins, en la actualidad

 

Como curiosidad, cabe destacar que el compañero de habitación de Harrison en la Johns Hopkins, con el que quedaría unido para siempre por una estrecha amistad, no sería otro que Alfred Blalock, protagonista de una de nuestras historias de gigantes… Juntos llegarían a ganar un campeonato universitario de tenis. Harrison mantendría siempre la afición por el deporte. No solo practicó tenis y golf sino que, a la respetable edad de 70 años, comenzó su andadura en el esquí acuático.

Alfredblalock

Alfred Blalock

 

Terminada la carrera, Harrison se formó como internista en el hospital Peter Bent Brigham de Boston, la propia John Hopkins y la Universidad de Vanderbilt. Interesado especialmente por la cardiología y la fisiopatología, dedicó buena parte de su carrera a la enseñanza, primero en Vanderbilt y después en Carolina del Norte, Alabama y Texas, sin dejar en ningún caso la asistencia.

Sus alumnos le consideraban un digno discípulo de Osler, apasionado por la clínica y con una enorme capacidad docente. Sus anamnesis detalladas y un increíble ojo clínico relegaban las pruebas complementarias a un papel muy secundario en su práctica médica. Es famosa la anécdota según la cual Harrison fue capaz de diagnosticar un aneurisma ventricular que había pasado desapercibido a pesar de múltiple pruebas, utilizando únicamente la historia clínica y la palpación precordial.

Pero sus discípulos no recordaban de él únicamente su pericia diagnóstica. También le describían como un hombre amable, humilde y compasivo, abierto de mente y con múltiples intereses más allá de la Medicina.

Desde luego, Harrison no era únicamente un genio de la semiología, sino que había asumido perfectamente el concepto de Medicina que Osler pretendía inculcar. La introducción a su libro más famoso, deja claro cuáles son las características que todo médico debe poseer: “tacto, simpatía y comprensión” porque el paciente “no es una simple colección de síntomas y problemas clínicos. Es humano”.

Entre sus libros, el primero fue Failure of the Circulation, una joya para todos los estudiosos de la insuficiencia cardiaca que fue escrito en la primera mitad de la década de los 30 y que, desgraciadamente, resulta casi imposible de conseguir en la actualidad. Se trata de un libro redactado únicamente con datos obtenidos en las investigaciones personales del doctor Harrison, hasta el punto de que, tras dos ediciones, no quiso sacar una tercera porque no tenía ningún dato propio que añadir.

Pero será en la década de los 50 cuando, con la ayuda de un elenco de los mejores profesores de la época, redactará el libro que le convertirá en el maestro de maestros: The Harrison´s principles of Internal Medicine.

Primera edición de los Principios de Medicina Interna de Harrison

Harrison falleció en Brimingham el 4 de agosto de 1978, precisamente de un fallo cardiaco, dejando un legado imborrable para las futuras generaciones de médicos. La introducción a su más famoso libro es aún una enseñanza sobre Medicina y humanismo…

 

Monumento a Tinsley R. Harrison en la Universidad de Alabama, que incluye el primer párrafo de la Introducción del Harrison

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3 respuestas a Tinsley R. Harrison, maestro de la Medicina

  1. Jaume dijo:

    Saludos, doctora,

    Acabo de leer esta entrada de tu blog que he visto retwiteada. Me ha parecido excelente, así como el blog en general, que he ojeado a pesar de no ser muy ducho en estos temas. Yo estudié lenguas clásicas en la universidad, y con el tiempo me he interesado muchísimo por el lenguaje médico, en su mayoría constituido por raíces griegas y latinas. En este sentido, leer e ir siguiendo tu blog será un gran incentivo para mi. De nuevo, mis felicitaciones.

    Me he tomado la libertad de enlazarte en mi blog (http://priscomore.blogspot.com.es/) donde, ocasionalmente, también discuto cuestiones de terminología médica o de historia de la medicina griega. Quizás pueda ser de tu interés.

    Recibe un saludo muy cordial,
    Jaume.

  2. Pingback: Tinsley R. Harrison, maestro de la Medicina — Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre – Viajando y Ayudando

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