El último aplauso

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Leo que hoy está convocado un gran aplauso final para los sanitarios, y me parece bien. Ha sido emocionante constatar un apoyo que nos ha llevado en volandas todas estas semanas, pero esto también significa un paso hacia la normalidad. Y a la vez, como dice Vetusta Morla en su preciosa canción Los Abrazos Prohibidos, nos hemos ganado a pulso el aplauso más largo del mundo. Así que no olvidéis que no solo se aplaude con las manos, sino con el respeto y con la actitud.

Nosotros ahora estamos reiniciando la sanidad. Sin haber parado para tomarnos el merecido descanso o para restañar las cicatrices profundas que nos ha dejado esta batalla (os recomiendo leer este post de Ángela Alonso, que lo cuenta de una forma fantástica). No paramos, porque la sanidad no puede detenerse nunca. Porque hay muchos pacientes que han visto detenerse sus procesos durante estos dos meses, por necesidad y por su propia seguridad, pero que no pueden, no deben, esperar más.

Por eso, aplaudidnos con vuestra actitud y vuestro respeto cuando descubráis lo que han aumentado las listas de espera estos meses, cuando veáis que seguimos trabajando con menos medios de lo que nos gustaría, cuando nos cueste sonreíros si os atendemos tras 24 horas trabajando, o si tenemos un mal día, o si nos estamos recuperando de la pesadilla que hemos vivido. Aplaudidnos haciendo un buen uso del sistema sanitario como habéis aprendido a hacerlo en esta crisis.

Nosotros seguiremos aplaudiendo, aunque sea por dentro, cada extubación y cada alta. Y lamentando cada batalla perdida. Porque para nosotros todos los pacientes son igual de importantes, aunque su enfermedad no sea de las que paran el mundo y abren los telediarios.

Seguimos siendo esos a los que habéis llamado héroes sin capa. Los mismos que volveríamos a meternos con vosotros en la boca del lobo sin mirar atrás (Vetusta Morla dixit) si hubiera -Dios no lo quiera- un repunte. Más cansados y con más heridas, algunas quizá incurables, pero los mismos. No lo olvidéis.

Gracias por los aplausos de estos dos meses. Gracias por vuestros aplausos futuros.

Esta entrada fue publicada en Historias de la UCI, Medicina, Sanidad Pública. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El último aplauso

  1. libreoyente dijo:

    Admiradísima compañera: Durante los días de esta tragedia en muchas ocasiones me he acordado de tí y todos los compañeros, intensivistas y no, qué estuvisteis, y aún estáis, en las fronteras de más riesgo, acumulando cansancio y desesperación. La ciudadanía nunca os lo agradeceremos bastante, y puedes estar segura que somos muchos, muchos los que nunca os olvidaremos y os apoyaremos siempre en vuestras justas y generosas reivindicaciones para construir entre todos una sanidad pública fuerte y humanizada. Todo mi cariño y admiración.

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