Sedación paliativa y eutanasia. ¿Aclaramos términos?

El pasado domingo, me sorprendió este artículo del periódico El País. Me llamó la atención el batiburrillo de conceptos que se mezclan sin mucho criterio. Cuenta, ni más ni menos, el caso de un paciente que decide morir y elige la fecha. Y de unos médicos que le administran el fármaco letal. Pero vayamos por partes:

Según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, la sedación terminal es la “administración deliberada de fármacos para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, de un sufrimiento físico y/o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la consciencia en un paciente cuya muerte se prevé muy próxima y con su consentimiento explícito, implícito o delegado”. 

O sea, que no es una “eutanasia por la puerta de atrás” como nos hace creer el artículo cuando dice: “Tuvo que enfrentarse al sistema para conseguir su objetivo: Decidir cuándo me muero”. “Con la eutanasia prohibida, la única opción legal en España es una sedación terminal”.

Bien, sin ánimo de juzgar en absoluto al paciente, veamos el caso despacito. Creo que se ve más claro con esta tabla, también de la SECPAL:

Presentación1

En cuanto a la intencionalidad, de la entrevista se desprende que el paciente no pretendía un control de síntomas, sino decidir la fecha de su muerte. Y eso que era un paciente afortunado (al que no pretendo juzgar ni de lejos, que conste) que estaba incluido en un programa de paliativos domiciliarios, algo inalcanzable para muchos.

No obstante, los médicos de la ONG “Derecho a Morir Dignamente” (DMD) hablan de sufrimiento: dijeron que estaba angustiado, a pesar de que el propio periodista reconoce que pocos días antes “José Luis es un torbellino de ideas y citas”. A mí no me termina de cuadrar, aunque no soy quién para valorar la situación clínica de un paciente desconocido.

Pero el mismo paciente reconoce que lo que le llena de inquietud es llegar a perder el control de la situación. Solo que aún no estamos en esa fase. ¿De verdad esa angustia es un síntoma irreversible e incontrolable por otras medidas? ¿De verdad el equipo de cuidados paliativos que le trataba a diario no supo detectar ese síntoma incontrolable? Dejadme dudar.

Por cierto, me pregunto si la asociación DMD se planteó si un paciente con ese grado de angustia que mencionan es capaz para otorgar un consentimiento informado. Que no es un detalle poco importante.

Respecto al proceso y al resultado, creo que no hay ni que mencionarlos, ¿no?

Pero veamos algún detalle más del artículo:

“Esta ONG apreció en el hombre un estado de angustia y deterioro que consideró suficiente para sedarle, aunque aquello tuviera como efecto secundario…”. A ver, que nos liamos otra vez. Este hombre dice claramente que la muerte era el efecto buscado, no un efecto secundario. Dejémonos de eufemismos, por favor.

– No voy a entrar a valorar a la ONG. Pero parece que aparece siempre que hay un caso mediático que puede remover el debate de la eutanasia. Y no les importa meter en el mismo saco a pacientes que solicitan una limitación de esfuerzo terapéutico que nada tiene que ver con la eutanasia, a otros pacientes que reciben una sedación terminal “auténtica”, y a los que piden la eutanasia (estos tres tipos de pacientes, de hecho, se mezclan sin ton ni son en el recuadro “explicativo” que acompaña al artículo).

– Lo de las asociaciones pro “Muerte Digna” no pasa solo en España. Os recomiendo leer un libro que se llama “Seducidos por la muerte”, de Herbert Hendin, un psiquiatra americano que estudia el caso holandés para poner en marcha la eutanasia en EEUU… y se vuelve un convencido detractor de la misma. En parte, por casos en los que participan asociaciones de este estilo. Os advierto de que es escalofriante.

Lo siento, pero les daré una oportunidad a las asociaciones de “Muerte Digna” cuando les vea más interesados en los cuidados paliativos que en la legalización de la eutanasia. Para muestra un botón: su dirección web es http://www.eutanasia.ws.

– El artículo también incluye, cómo no, una referencia al encarnizamiento terapéutico. Siempre el binomio: si no te aplican la eutanasia, se ensañarán contigo hasta el infinito. Pues mira, no. Quizá con su hermana no se tomó a tiempo la decisión de parar un tratamiento futil (no conozco el caso). Si es así, mal hecho. Pero José Luis no corre el riesgo de ser sometido a encarnizamiento: ya está incluido en un programa de tratamiento paliativo.

– Y por último, el artículo contiene una referencia a que los médicos no tienen formación holística (ya, pero si no lo tiene un equipo de paliativos, el resto ni te cuento). Y a que actúan así porque el sistema no les permite pensar. Oiga, que estamos hablando de gente experta, que se ha formado en esto y lo pone en práctica a diario. Gente que conoce los estados de angustia del paciente en esa situación. Profesionales especializados en comunicación, en lenguaje no verbal, en aliviar y consolar cuando ya no hay curación. A ver si resulta que todos los médicos son unos “mandados” y no piensan, excepto los que pertenecen a DMD.

Por tanto, la conclusión fundamental es que no estamos hablando de una sedación terminal (por cierto, la SECPAL prefiere el término sedación en la agonía, que es más correcto y además deja mucho más claro que no estamos en ese caso).

Si queremos reactivar el debate de la eutanasia (yo centraría fuerzas primero en otros objetivos, como conseguir paliativos para todos, pero bueno) hagámoslo. Pero con las cartas sobre la mesa y sin trampas. Y con los conceptos claros. Lo contrario no beneficia a nadie, pero menos aún a los pacientes con enfermedades avanzadas.

“¿Puedes acaso devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos”. Gandalf el Gris.

PD.- Por cierto, no os perdáis esta respuesta de dos oncólogos argentinos al artículo de El País. Ya solo el título es fantástico: http://eficaciavital.com.ar/index.php/79-noticias/84-cuando-la-eutanasia-se-disfraza-de-sedacion-paliativa

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27 respuestas a Sedación paliativa y eutanasia. ¿Aclaramos términos?

  1. mj mas dijo:

    ¡Una vez más dando en el clavo Ana!
    En los últimos 3 meses me he enfrentado a dos casos de cuidados paliativos en pacientes terminales. El grado de reflexión técnica y humanística necesario para tomar las riendas en estos asuntos requiere una profunda implicación personal, por más profesional y objetivo que seas, y por tanto de un enorme consenso social. Despachar este asunto con la ligereza y falta de rigor de algunos me parece una falta total de amor al ser humano. Porque sí, tienes razón, los médicos no somos unos “mandaos” y procuramos actuar siempre en el beneficio de nuestros pacientes para aliviar su dolor. Lo que nos distingue de los demás mortales es precisamente eso, que hemos vivido más muertes en tiempo de paz de las que la mayoría vivirán en toda su vida…. No somos el enemigo, aunque algunos lo pretendan para conseguir sus propios intereses…

  2. ragomgar dijo:

    De acuerdo en casi todo con el post. Solo apuntar un buen artículo de varios expertos de diversas tendencias en la línea argumental de pedir rigurosidad en las palabras: http://bit.ly/1eMOu2U.
    Sobre la posición de SECPAL en los términos, no tengo ahora delante el documento, creo que es mejor distinguir sedación en la agonía como un tipo de sedación paliativa, a veces vemos en CUDECA muchos compañeros que creen que hay que sedar al paciente aunque la agonía sea en paz, muchas veces sedamos al familiar o a nosotros mismos, pero los fármacos se los ponemos al paciente que se está muriendo de forma natural; porque no soportamos ver morir a nadie, aunque sea en paz. No dudo de la capacidad de José Luis, estoy seguro que hay pacientes que aceptan esta postura ante la vida y la muerte, lo cual no tiene porqué hacer dudar de su capacidad para decidir, otra cosa es que su decisión deba ser también la tuya. Igual que estoy seguro que de 100 peticiones de eutanasia 99,5 acaban diluyéndose, sin necesidad de fármacos en muchas ocasiones, sólo escuchando y acompañando. Me sorprende escuchar negar la objeción a la eutanasia, en aras de un servicio al ciudadano, sin embargo a la hora de la verdad nadie hace eutanasia, todos hacen sedación, no vaya a ser que….valientes…listos…

    • anadeph dijo:

      Gracias! Yo tampoco dudaba de la capacidad de José Luis, simplemente lo decía porque el argumento que esgrimen para sedarle es la angustia, una angustia que para que justifique una sedación en la agonía tiene que ser intensa e incontrolable con otras medidas… que me parecería una contradicción en este caso, vamos. Repecto a lo de la sedación en la agonía y la sedación paliativa, creo que no entiendo a qué te refieres, perdona.

  3. Pablo dijo:

    En mi opinión aquí se plantean varias cuestiones distintas. Por una parte, si uno es “dueño” de su vida y por tanto puede decidir cuándo terminar con ella y cómo. Por otra parte, si el que desea morir puede obligar a otro a llevarlo a cabo. Y finalmente, si el poder legislativo debe decidir sobre un acto tan íntimo y de contenido creencial del que no deriva, en principio, perjuicio más que para el que se va a morir.
    El resto, lo de nombrarlo eufemísticamente como sedación, es hurtar el meollo del debate. La sedación es un recurso frente a síntomas “refractarios”, no síntomas difíciles o que yo no sé tratar. Además, la profundidad de la sedación ha de ser poporcional a la intensidad del síntoma y este es uno de los aspectos más difíciles de manejar ” a pié de cama”.
    Jose Luís se quería morir, los paliativistas proponían como alternativa abordar su sufrimiento con toda la artillería disponible pero eso no daba respuesta a su demanda. Otros, convencidos del derecho a elegir el modo y el momento de la muerte, se lo facilitaron. Se disfraza de otra cosa para esquivar la legislación. Y se la juegan.
    Legalmente está claro, es ilegal. Éticamente no lo tengo tan claro…

    • anadeph dijo:

      Legal no es (es curioso, estamos publicando un delito…), ético tampoco lo creo, yo estoy con Ragomgar, la mayoría de las veces que un paciente dice “no quiero vivir” está diciendo “no quiero vivir así”. Te recomiendo el libro que cito: cuántas veces la petición de eutanasia es una llamada de socorro de un paciente que necesita más ayuda de la que está recibiendo; cuánta gente se puede ver obligada a pedir la eutanasia por sentirse una carga; en Holanda casi no hay programas de paliativos porque hay una mentalidad muy proeutanásica….
      Y no, no me parece secundario el tema de confundir términos. Es muy importante que estén claros cuando yo le propongo a un paciente una sedación paliativa o en la agonía, o cuando le explico que no optar a la eutanasia no significa morir entre grandes sufrimientos. En bioética esto es muy importante.
      Gracias por comentar.

      • Pablo dijo:

        En líneas generales estoy de acuerdo con lo que decís, pero sólo en líneas generales. Si lees con detenimiento todas las afirmaciones que tanto tú como Ragomar, los Dres Gándara y Rocafort hacéis, encontrarás en todas ellas matizaciones como “la mayoría de las veces” o “en general” y parecidas. La profundidad de un debate se mide, entre otras cosas, por la inclusión del mayor número de opciones y actitudes en el análisis.
        Totalmente de acuerdo en que “cuando alguien afirma no querer vivir, está queriendo decir que no quiere vivir así”. Y en muchos casos eso se puede resolver mediante una intervención empática que contemple al individuo enfermo en sus dimensiones física, psicológica, social y espiritual, aportando la información que pueda tolerar (la verdad soportable, siempre dinámica y cambiante) y ofreciendo satisfactores a su medida.
        Pero no siempre el dolor se puede controlar al 100% (todos los expertos coinciden en ello) y no siempre las condiciones de vida del paciente se pueden adaptar a lo que él considera el mínimo decente para merecer la pena seguir viviendo.
        He leído los artículos a los que vincula Ragomar y algún otro, también con referencia a A. Gándara y J. Rocafort, igualmente plagados de “casi siempre” “en general” etc. y si en Bélgica se ha aplicado la “eutanasia” a una mujer deprimida o a otra con anorexia, el término está mal usado: es un homicidio. Los requisitos para poder hablar de eutanasia implican la ausencia de trastorno mental y la presencia de enfermedad avanzada, incurable etc. Hablamos de mala praxis y el miedo a la mala praxis no nos permite limitar los derechos de quienes se podrían beneficiar de una buena práctica. Y, además, todos los que trabajamos en sanidad vemos cada día casos de eutanasia encubierta, homicidio encubierto, mala praxis soterrada y demás horrores y no por ello solicitamos medidas coercitivas que como efecto secundario perjudicarían a terceros.
        Yo también soy paliativista y me dedico laboralmente a ello desde hace años y leo y estudio cada día. Nunca he practicado una eutanasia pese a que algunos pacientes me la han solicitado, y no lo he hecho por una cuestión de prudencia. Reconozco no tener respuesta cierta al asunto del sentido de la vida y de la muerte, aunque sí creencias más o menos firmes. Todos los sanitarios aprendemos a movernos en el terreno de la incertidumbre. Nuestro ámbito de acción es probabilístico y, por tanto prudencial. Aquí no hay verdades apodípticas ni soluciones dicotómicas. En la cercanía de la muerte ésto se hace aún más evidente y nos obliga (es lo que tiene la responsabilidad) a actuar con prudencia. ¿Es más lícita una sedación irreversible inapropiada que una eutanasia correctamente aplicada? ¿No es la sedación profunda e irreversible una forma de eutanasia al cercenar la comunicación, el mundo relacional, tan íntimamnte ligado al concepto “persona”? …
        Lamento haberme extendido tanto, pero no puedo decir más en menos palabras…

      • anadeph dijo:

        Creo que estamos diciendo más o menos lo mismo, ¿no? Excepto porque yo sí creo que la eutanasia no es un acto médico. Y que aprobarla supone un serio peligro para los cuidados paliativos y para los pacientes que puedan sentirse obligados a pedirla por no se una carga. Te recomiendo el libro del que hablo en el post. Me resultó muy esclarecedor

  4. J Armengol dijo:

    Mas aclaraciones: eutanasia (buena muerte) consiste en adelantar la muerte próxima dolorosa (mala muerte) e inevitable para paliar sufrimiento. Ayudar a morir a alguien (con o sin sedación) que no tiene próxima la muerte, aunque esté sufriendo lo indecible, es suicidio asistido.

  5. César dijo:

    La muerte voluntaria es un derecho cuando la vida depende de una medida de soporte vital que cualquier paciente puede rechazar o cuando, ante un sufrimiento refractario, el paciente decide optar por una sedacion paliativa (como dice la ley de muerte digna de Aragón). Esta interpretación antepone la autonomía del paciente (la libertad) a cualquier otro valor, se puede estar de acuerdo, o no, pero en ningún caso una sedación, acorde en dosis y medicamentos con la guía de la OMC, es un delito. La ley no habla de la intención, de síntomas refractarios, ni de la inminencia de la muerte. Lo que dice el código penal (art. 143) es: “El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con”… Un acto necesario y directo es exclusivamente una inyección letal. Por el principio de doble efecto, el adelantamiento de la muerte por una sedación (lo que antes se denominaba eutanasia indirecta) nunca puede conisderarse un delito, porque nadie puede afirmar que ese paciente terminal no hubiera podido morir en ese mismo instante, a consecuencia de su enfermedad.
    Además, éticamente la inminencia de la muerte, que el enfermo se encuentre en fase de últimos días, es irrelevante. No se seda a los pacientes porque se vayan a morir, sino porque padecen un sufrimiento que no se puede aliviar de otra manera. Esa es la obligación del profesional, si además es el paciente el que lo pide la única razón para negarse es por imposición de las creencias del profesional (sacralidad de la vida), algo desgraciadamente muy habitual en el sistema sanitario.
    Este es el meollo de la cuestión: ¿estamos dispuestos a respetar la voluntad de morir? En lugar de responder honestamente, sorprende que haya profesionales que se atrevan a hacer tajantes afirmaciones (como los oncólogos argentinos) sin haber estado a la cabecera del enfermo, sin saber nada de su experiencia de sufrimiento.

    • anadeph dijo:

      Creo que precisamente ese es el fondo del asunto. Leída la historia de José luis, pensar que estamos ante un sufrimiento refractario a otros tratamientos resulta difícil. A no ser que asumamos que el equipo de paliativos que le trataba era un equipo de incompetentes. lo mismo que decir que los oncólogos argentinos no tienen experiencia del sufrimiento.

      A mí esta sedación sí me parece un acto necesario y directo. pero como ya dije al principio, no juzgo al paciente. El principio de doble efecto no es como tú lo cuentas, lo siento. Precisamente el principio de doble efecto dice que la muerte no puede ser buscada como primer efecto, otra cosa es que sea el efecto secundario de un tratamiento sintomático.

      Así que no puedo estar de acuerdo con tu comentario. Por cierto que, en ninguna corriente ética la autonomía se considera el valor supremo (aunque en la práctica sí se use como tal). Porque entonces, por ejemplo, no reanimaríamos a los suicidas, etcétera.

    • anadeph dijo:

      De todas formas, ya que citas el Documento de la OMC, te copio algunos fragmentos que me parece que vienen al caso:

      – La mejor manera de afrontar los casos de petición de eutanasia y su aceptación social, es la correcta formación de los médicos y el desarrollo de los cuidados paliativos, de forma que ningún enfermo sufra innecesariamente al final de la vida.
      – La sedación paliativa es la disminución deliberada del nivel de conciencia del enfermo mediante la administración de los fármacos apropiados con el objetivo de evitar un sufrimiento intenso causado por uno o más síntomas refractarios. Puede ser continua o intermitente y su profundidad se gradúa buscando la el nivel de sedación mínimo que logre el alivio sintomático.
      – La necesidad de sedar a un enfermo en fase terminal obliga al médico a evaluar los tratamientos que hasta entonces ha recibido el enfermo. NO ES ACEPTABLE LA SEDACIÓN ANTE SÍNTOMAS DIFÍCLES DE CONTROLAR, CUANDO ÉSTOS NO HAN DEMOSTRADO SU CONDICIÓN DE REFRACTARIOS.
      – Las indicaciones más frecuentes de sedación son las SITUACIONES EXTREMAS de delirium hiperactivo, náuseas/vómitos, disnea, dolor, hemorragia masiva y ansiedad o pánico, siempre que no hayan respondido a los tratamientos indicados y aplicados correctamente durante un tiempo razonable.
      – La sedación no debe instaurarse para aliviar la pena de los familiares o la carga laboral y la angustia de las personas que lo atienden, ni como “EUTANASIA LENTA” o “EUTANASIA ENCUBIERTA” (no autorizada por nuestro código profesional ni por las leyes actualmente vigentes).
      – Existe una clara y relevante diferencia entre sedación paliativa y eutanasia si se observa desde la Ética y la Deontología Médica. La frontera entre ambas se encuentra en LA INTENCIÓN, en el procedimiento empleado, y en el resultado.

      También el Código Deontológico de la OMC dice esto:
      El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste.

      Un saludo.

  6. César dijo:

    No se plantea la incompetencia de nadie, sino el atrevimiento de juzgar la experiencia de sufrimiento a partir de lo que dice un periódico. El sufrimiento es un concpeto complejo, que puede cambiar. ¿Quién juzga si es refractario? Fundamentalmente el propio paciente, cuando ya ha probado todo lo que la medicina le puede ofrecer. Consideración que no tiene por qué coincidir con el jucio clínico del profesional, al que no se puede obligar a sedar a un paciente si cree que no debe hacerlo, pero tampoco llamarle criminal porque lo haga. Sobre la intención del profesional (de aliviar el sufrimiento)… mejor no hablar, eso pertenece a la intimidad de cada persona.
    Por cierto, el libro seducidos por la muerte es un panfleto infumable repleto de interpretaciones personales de los datos. Mejor remitirse al NEJM o mismamente a la revista Medicina Paliativa, donde Cristina de Miguel hizo una magnífica revisión en 2007 (Eutanasia y suicidio asistido: dónde estamos y hacia dónde vamos). Los datos son los que son, lo demás es propaganda.

    • anadeph dijo:

      Creo que la refractariedad de un síntoma la tiene que juzgar el equipo de paliativos que ha llevado a ese paciente desde el principio. Y probablemente en eso se basan los argentinos. Y no, la intención no pertenece a la intimidad, con ese concepto no existiría ni la ley ni la ética.
      Pero visto que cualquier cosa que no sea la opinión de DMD ¿también el documento de la OMC? te parece un juicio arriesgado o un panfleto infumable, no voy a alargar está discusión hasta el infinito. Un saludo

  7. César dijo:

    Será pecado, pero no delito.

  8. César dijo:

    Lo dejaremos, pues. Tampoco es mi intención -manifiesta- alargar nada. Sólo una precisión: no hablo en nombre de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, con la que en muchas cosas coincido http://morirencasa.weebly.com/ , sino en el mío propio, como un ciudadano más.
    Gracias por el blog y por defender la sanidad pública.

  9. Ana Gutiérrez dijo:

    Gracias por aclararnos términos, Ana. Muy bueno tu post.

  10. felix dijo:

    Desde el punto de vista de sanitario, que ahora es paciente crónico, con un proceso degenerativo que supone dolor intenso, tratamiento con opioides, neuroestimulador y parches analegésicos, con los efectos secundarios que ello supone.
    Pese a ese cuadro todavía tengo bastante autonomía, sin embargo la vida cada vez me resulta mas complicada fisicamente y emocionalmente ni se puede imaginar.
    Que derecho tengo yo como paciente, potencial para una tetraplejia a “obligar” a un familiar con lo que ello conlleva a cuidarme.
    La variable condicionamiento social en tiempo de crisis también hay que considerarla y pensar que una persona que tiene trabajo lo pueda dejar para atender a un paciente terminal ¿como lo ven?.
    Es muy complejo en los momentos presentes plantear,calidad de vida y de muerte, conjugada con situaciones personales y situación de la Sanidad Pública.
    A tiitulo personal considero que si he tenido una vida digna, y de calidad, lo menos que puedo desear es una muerte digna.
    Del como hacerlo, hablaremos cuando llegue el momento, lo demás, lo siento pero lo vivo como planteamientos filosóficos. En mis tiempos como profesional de la Urgencia y Emergencia me enfrenté a situaciones duras, tratando de empatizar con el dolor del paciente pero esta claro que cada uno vive “su dolor”, a su manera y es suyo e intransferible
    Gracias por el blog. Un saludo

    • anadeph dijo:

      En mi opinión, ese es uno de los peligros de la mentalidad proeutanasia: que alguien se pueda sentir obligado a pedirla por no ser una carga. Y me da escalofríos. Claramente hay que poner la lupa en los cuidados paliativos, en ofrecer recursos para resolver esos problemas que cuentas. Gracias por comentar. Un abrazo y mucho ánimo.

    • Sigo los comentarios pero no puedo intervenir todo lo que me apetece, tampoco quiero hacerme pesado. Hace poco hemos cerrado el 3º experto de cp de la UMA donde imparto alguna clase como responsable asistencial de Fundación CUDECA. De los trabajos de los alumnos, y en relación con esto, los alumnos concluyeron tras revisar la literatura:
      – el apoyo social percibido influye en el sufrimiento del paciente,
      – los pacientes con experiencia de trascendencia tienen mejor calidad de vida percibida.
      Estos datos son más evidentes que Fortecortin se pueda usar por via subcutánea p.ej., el problema es que hay que investigar y leer de todas las fuentes.

      Dicho esto como médico estoy dispuesto a sedar cualquier síntoma refractario, hasta la angustia de vivir, tras un proceso asistencial completo y una relación plena con el paciente y familia (no soy un sedador). Como médico no estoy dispuesto a sedar “condicionamientos sociales”, esto no es misión del médico, si alguno la quiere desarrollar creo que deberá asumir las consecuencias de una sociedad en la que importe más para ser digno tener un futuro asegurado a nivel social que el sufrimiento de una persona. Como persona estoy dispuesto a dar apoyo social al que lo necesite de mi parte, yo prefiero llamarlo acompañamiento.

      La autonomía personal es imprescindible para muchas cosas, la pregunta es ¿eres capaz de ser persona tú solo? ¿no soy yo, cuando somos?
      En mi opinión estamos medicalizando un problema existencial, de dimensión trascendente, espirítual, sí espiritual, el drama es cuando no sabemos que lo somos, trascendentes.

      Lo decía ya hace años Cicely Saunders (la mayor experta en cp del último siglo) en su libro Velad conmigo: “Velad conmigo” significa mucho más que aprender habilidades, intentar entender el sufrimiento mental y la soledad, o transmitir lo que hemos aprendido. Significa también muchas cosas que no son entender. Cuando se dijo por primera vez “velad conmigo” no se pretendía decir “entended lo que está pasando” y aún menos quería significar “explicad” o “apartad de aquí”. Por mucho que podamos calmar la angustia, por mucho que podamos ayudar a los pacientes a encontrar un nuevo sentido a lo que les está ocurriendo, siempre habrá un momento en el que tendremos que parar y tomar conciencia de que realmente no les podemos ayudar eficazmente”
      Por desgracia me pasa mucho que al leer o escuchar estas cosas muchos creen que soy un cura, o un monje o algo parecido…está claro que no hay peor ciego.

  11. Pingback: “Regular la muerte digna” | Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre

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