Numeritis inversa

numerosos

Todos los años la misma historia. Los médicos “adultos” criticamos la epidemia de numeritis aguda que se da entre los R1. Porque si tienes uno de los 10 primeros números del MIR tienes que escoger cardio, derma o plástica. No hay más opciones. Y eso que a mí el número 1 de este año me ha caído muy bien: ha cogido hematología en Murcia, igual que lo habría hecho si hubiera tenido el 4500. Pues estupendo: para eso sirve ser el número 1, para escoger lo que te dé la gana. Pero ya hablé de eso aquí… Cada cual elige lo que quiere y por el motivo que quiere, y allá él.

El caso es que este año no es la numeritis de los MIR lo que me llama la atención, sino los curiosos casos de numeritis inversa que se dan entre médicos especialistas. El cuadro clínico es variable y tiene estas formas de presentación:

  • Médicos residentes de otros años que compiten para ver si su especialidad se acaba antes en su hospital que en el de enfrente, como si eso significara que van a salir mejor formados o algo.
  • Sociedades científicas que hacen campaña para que se escoja su especialidad. Que me parece muy bien, pero me temo que no se trata de hacer campaña los días previos a la elección, sino de pelearse para que esas especialidades tengan peso en la formación universitaria…
  • Médicos especialistas (o incluso sociedades científicas) que sufren porque su especialidad no se coge con buen número. Como si eso significara que se han equivocado o están haciendo algo mal. O como si fuera una especie de confesión de que ellos tampoco tenían buen número, no lo sé… (¿y qué más da, por cierto?).
  • Sociedades científicas que retuitean noticias tipo “Hidrología (por usar una especialidad que ya no se oferta) se ha acabado este año 100 números antes que el pasado” o “ha sido elegida por 7 de los 100 primeros residentes batiendo su récord”.

De verdad, estamos muy tontos. Por varios motivos:

  • Tener un número alto en el MIR no te hace buen médico ni te asegura que la Cardiología sea lo tuyo. Intensivos se acaba en torno al 5000 y entre esos últimos hay muchos intensivistas vocacionales. Igual que pasa con Familia. Entre el ciento y pico y el 4500 habrá gente que adore los intensivos, gente que cree que los adora pero en realidad se ha equivocado y gente que no tenía otra elección. ¿Y?
  • Que Intensivos no se coja con los primeros números solo significa: a) que probablemente se libre de los afectados por numeritis; b) que muchos que quieren hacer intensivos pero no sacaron buen número podrán escogerla, y serán unos excelentes intensivistas; y c) que es una especialidad relativamente desconocida y con guardias forever. No significa que yo me equivocara al escogerla ni que sea una especialidad fea que solo nos gusta a unos pocos frikis, ni… Ni que todos los intensivistas seamos de los de mal número (aunque, ¿y qué si lo fuéramos?).
  • Al acabar el MIR uno tiene cierta idea de lo que quiere, pero aún es un poco “célula madre”, con posibilidad de especializarse en muchas cosas distintas. Cuando conoces a fondo una especialidad generalmente te gusta, porque la Medicina es muy bonita. Y si no te dio para cardio y entraste en neuro, seguramente te acabará apasionando. Así que los que cogen una especialidad porque es la que queda no van a ser necesariamente malos especialistas. Probablemente acabarán enamorándose de su especialidad con el tiempo.

Pues eso, que dejemos en paz a los MIRes, que al final la numeritis se la contagiamos los mayores. Y que dediquemos esas energías a descubrirles lo fantástico de cada especialidad cuando nos toque formarles. El resto es una competitividad extraña que convierte la Medicina en un torneo absurdo a ver quién responde más preguntas tipo test. Y, por suerte, los pacientes no vienen en formato de respuesta múltiple.

 

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2 respuestas a Numeritis inversa

  1. emilio dijo:

    No se podría explicar mejor. Es evidente lo absurdo de la situación, pero la solución no tanto. Tengo la suerte de ser uno de los raros que está estudiando la carrera con algo de perspectiva, así que intentaré aportar algo:
    – El sistema de acceso (nota PAU) ha entrado en un bucle de retroalimentación positiva que ha conseguido un perfil del alumno muy sesgado: sólo entra los que tienen la capacidad de renunciar a casi todo para conseguir una nota. Aunque no tenga nada que ver con que vayan a ser buenos o malos profesionales, predispone desde la secundaria a cuantificar con un número nuestra “validez”. Ahora mismo no se me ocurre otro sistema más justo, pero me gustaría que con el cambio que se nos avecina comenzara un debate.
    – Desde primero de carrera se resalta la importancia de cada asignatura para el examen MIR, trayendo a cada oportunidad las temidas preguntas de respuesta múltiple; se dan premios públicos a los estudiantes con mejores calificaciones, y muchos docentes insisten en que “no estudiamos lo suficiente”, cuando probablemente sea lo que más hacemos en nuestra vida (y lo único que sabemos hacer bien).
    – Cada enero, los medios de comunicación exponen los sufrimientos de los egresados que, después de seis duros años, tienen que competir de nuevo entre ellos para “conseguir lo que desean”.
    Para universitarios que no han tenido más contacto con el mundo real que las breves rotaciones hospitalarias (únicos momentos que permiten aparcar temporalmente los libros), escapar de esa corriente es muy complicado; hay casos, pero no son la mayoría. Cuando veo a algunos de mis compañeros reclamando una subida de nota de un examen ya sobresaliente, o mostrando altivez ante los de notable, me cuesta imaginarlos pidiendo disculpas a un paciente por una equivocación, detallando a un paciente cada alternativa terapéutica para que elija con criterio o afrontando una mala noticia ante un familiar.
    Yo no tengo ni la más remota idea de lo que elegiré cuando llegue el momento, aunque lleve muchos años trabajando con pacientes. Lo que sí tengo claro es que la especialidad no definirá el tipo de trabajador que seré. Conozco a demasiados profesionales excelentes en todas las disciplinas (y a algunos impresentables igualmente repartidos) como para que me vendan la moto.

  2. elena dijo:

    Muy buena reflexión, algo que siempre he pensado en estos años de carrera es que no es lo mismo ser estudiante de medicina que médico, para nada.
    Este año en el examen ha habido una pregunta muy interesante, y era algo así como que sería más importante ante una situación difícil. Yo no lo pensé un segundo (me he examinado este año), una de las opciones incluía la palabra empatía. Para mí, y para el ministerio afortunadamente, esa era la correcta. Muchos de mis compañeros la fallaron o no lo entendían.
    ¿Saber responder preguntas tipo test nos va a hacer mejor o peor médicos? En el simulacro anterior al MIR hubiera sacado un 4000 y el día del MIR obtuve un mejor número que me ha permitido hacer lo que quería donde quería. A lo que me refiero es que unas preguntas no marcan nada, no significan nada. Ahora empieza realmente lo importante, los pacientes. Ellos nos esperan y a ellos se debe ahora nuestro estudio. ¿Qué sentido tendría si no fuese así? El problema es que esto en las facultades, o en pocas, lo enseñan y al final terminas perdiendo el norte de a lo que hemos venido a estudiar aquí. Espero que con cuestiones de este tipo incluidas en el examen MIR, las facultades y los estudiantes empecemos a tomar conciencia de lo realmente importante en esta carrera y en esta profesión.

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