Friedrich Trendelenburg: mirando al pasado para construir el futuro

Friedrich_TrendelenburgFriedrich Trendelenburg nació en Berlín el 28 de mayo de 1844. Hijo de un renombrado profesor de filosofía y una maestra, fue educado en casa hasta los 10 años. A los 17, cuando debía empezar los estudios universitarios, su padre decidió que no estaba suficientemente preparado y le envió 15 meses a Glasgow. Allí tendría la oportunidad de acudir como oyente a algunas clases de Anatomía y a varias conferencias de Joseph Lister.

La decisión estaba clara: al volver a Berlín, Trendelenburg comienza los estudios de Medicina. Atraído desde el principio por la cirugía, también mostró un especial interés por la historia de la Medicina. De hecho, le resultaba incomprensible que el resto de sus compañeros no sintieran esa inclinación por la historia.

Terminada la carrera en 1866, Trendelenburg desarrolló su primer trabajo como cirujano en el hospital militar de Görlitz, durante la guerra Austro-Prusiana. En estos meses fue testigo de una epidemia de cólera que causó múltiples víctimas. Es famoso su método para esterilizar el aire contaminado mediante el humo de habanos. Desmovilizado a los pocos meses, aprovechó para escribir su tesis doctoral sobre  historia de la cirugía en la India, que dedicó a Allen Thomson, el profesor de Anatomía escocés que le había abierto los ojos al mundo médico.

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Allen Thomson nunca supo que había hecho nacer un genio

Tras unos años trabajando a las órdenes de su maestro, Bernhard von Langenbeck, Trendelenburg llegará a ser el jefe de cirugía del Berlin’s Friedrichsain Hospital, en el que implantará las teorías sobre asepsia que aprendió de Lister. Posteriormente será contratado como  profesor de cirugía en Bonn y Leipzig.

Entre todas las contribuciones de Trendelenburg a la Medicina, la más famosa… no es suya: la posición que lleva su nombre se usaba ya en la antigua Grecia. Descrita como alivio del dolor en las crisis renoureterales, fue utilizada por Celso (siglo I) en la cirugía de las hernias.  Pero Trendelenburg la popularizó de nuevo, utilizándola en sus intentos de embolectomía pulmonar, así como en la litotomía y la reparación de fístulas vaginales.

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Descripción antigua de la posición de Trendelenburg. En esa época el médico se ganaba con creces su sueldo

Aunque no tuvo nada que ver en su definición, la posición opuesta a la de Trendelenburg se conoce también como “posición de anti-Trendelenburg”. Ambos epónimos son frecuentemente acortados como “tren” y “antitren”.

También se le considera el primero en administrar anestesia intratraqueal a través de una cánula de traqueostomía, e inventó un dispositivo para impedir la aspiración de sangre tras la traqueotomía. Además comprobó que el éter era menos lesivo que el cloroformo (como él mismo escribiría, los pacientes anestesiados con este último se dormían, pero no siempre despertaban).

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Cánula y “cono” de Trendelenburg.

Aunque se especializó en cirugía genitourinaria, durante años estudió la trombosis venosa profunda, que trató mediante la ligadura de la safena (lo que se conocería como operación de Trendelenburg). También planteó la posibilidad de realizar embolectomía en el tromboembolismo pulmonar. De hecho, tuvo la suerte de conocer antes de morir la primera intervención de ese tipo que consiguió una larga superviviencia, realizada por su discípulo, Martin Kirschner.

Aunque se dedicó siempre a la cirugía, Trendelenburg ha dejado también su nombre en los tratados de neurología: definió tanto el signo como la marcha de Trendelenburg o marcha de pato, secundarios a la parálisis glútea en las distrofias musculares progresivas.

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El signo de Trendelenburg

Además, llevan su nombre el signo definido por el acortamiento de la pierna en la luxación congénita de cadera, y un test diseñado para detectar insuficiencia venosa.

Padre de seis hijos, murió a causa de un tumor mandibular en diciembre de 1924, pocos meses después de terminar el libro de sus memorias (“From my joyful days of youth: a memoir”). Sus contemporáneos consideraban a Trendelenburg no solo un excelente cirujano -se trataba de la época preanestésica, en la que los cirujanos debían ser no solo precisos, sino también rápidos para no aumentar el sufrimiento del paciente- sino fundamentalmente un médico humanista y con un gran sentido histórico.

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¿Tu verdad? No, la verdad

¿Tu verdad? No, la verdad,

y ven conmigo a buscarla,

la tuya guárdatela.

(Antonio Machado)

A raíz de la noticia que publica hoy El mundo sobre las intenciones del PP para abandonar la reforma de la ley del aborto, he tenido una interesante conversación en twitter. Vaya por delante que los participantes en la conversación son gente a la que aprecio y con los que coincido en muchas cosas. Y que esto no es una respuesta personal a ninguno, es solo un intento de aclarar mis ideas más allá de los 140 caracteres, y de provocar debate. Ah, y que no voy a hablar del aborto, ¿eh? Ya dije aquí todo lo que tenía que decir.

El caso es que la conversación ha derivado a  respuestas muy similares: “que cada uno actúe según su conciencia” y “los derechos humanos y la ética son fruto de la historia y cambian según cada época y persona”. No es textual, pero era algo así.

Y yo me pregunto, si la ética no es algo objetivo, ¿existe acaso? ¿Son los derechos humanos fruto del consenso? Porque en ese caso, no podríamos rebelarnos contra los países que no respetan los derechos humanos tal y como nosotros los entendemos. Si la mayoría en algunos países acepta la ablación femenina, ¿es ética? ¿Acaso las leyes promulgadas en la Alemania nazi son éticas porque a Hitler le eligieron por mayoría?

En la época de la guerra de secesión, la mayoría de los sureños defendía la esclavitud (¡¡¡y eso que tenían una declaración de derechos del ciudadano!!!). He podido visitar este verano el museo de la esclavitud de Liverpool y estremecerme del horror. Si los derechos humanos fueran una elaboración histórica, ¿la esclavitud entonces era ética?

Lo siento, pero no puedo aceptar una ética del consenso “a palo seco”, tan relativa como la voluntad cambiante de una mayoría voluble (o con poca formación, o con conflicto de intereses, o…). Los derechos humanos emanan necesariamente de la naturaleza humana, de su ser hombres, de su capacidad de pensar, querer y realizarse. Y existen aunque nadie (ni siquiera la ley) los reconozca. Y es obligación del legislador defenderlos. Porque las leyes tampoco pueden ser arbitrarias: están creadas para defender aquello que tiene un valor suficiente para ser defendido. Como los derechos fundamentales. Por eso no se puede legislar cualquier cosa. Por eso el legislador tiene una responsabilidad mayor: según legisla, otorga más o menos valor a los derechos humanos. Y no olvidemos que la ley tiene también (y quizá por encima de todo) función pedagógica, no solo punitiva.

No, no puede actuar cada uno según su conciencia en cosas que afectan a los derechos de los demás. Que hay conciencias muy laxas, señores. O poco formadas. Hay unas líneas rojas en la libertad, aquellas que cruzan sobre los derechos de los demás. Y no se pueden sobrepasar. Y aunque no podemos decir que la ética sean esas líneas rojas (sería reducirla demasiado), sí creo que esas líneas existen y no se pueden mover a voluntad.

Cuando yo defiendo que el embrión tiene derecho a la vida (ya, ya sé que no iba a hablar del aborto, pero es un buen ejemplo) no me baso en la opinión de una mayoría, sino en mis conocimientos de genética. Para mí, un ser con carga genética humana (sí, señora Aído, es así) distinta de todo el resto de seres, no puede ser más que un ser humano. Luego es sujeto de derechos humanos. No por votación, sino por que su realidad lo reclama. Y a veces aceptar la realidad lleva consigo una exigencia de vida. Es más fácil hacerla cambiar según mi conveniencia. Quizá por eso han triunfado las corrientes relativistas. No lo sé. Pero estoy de acuerdo con don Antonio: ven conmigo a buscarla, la tuya, guárdatela.

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Los datos del hospital de Fuenlabrada (I): algo más que un “error administrativo”

No voy a entrar a valorar en este post ni la ética ni la legalidad del trasvase de datos personales de pacientes del hospital de Fuenlabrada a una clínica privada. No por nada, sino porque cuento con hacerlo en la próxima entrada. Hoy escribo simplemente por otro motivo. Y es que hay dos cosas que me molestan enormemente: una, que se utilice a los pacientes, que se les maltrate, se les falte al respeto o se les considere mera mercancía para hacer negocio. La otra, que me tomen por tonta. Y resulta que en el caso de Fuenlabrada parecen coincidir las dos cosas. Os lo explico con un vistazo rápido a la hemeroteca.

Tenía la sensación de que la Consejería de Sanidad estaba jugando al “donde dije digo, digo Diego” con este tema, así que he revisado la noticia en distintos medios y he ordenado cronológicamente las declaraciones de unos y otros. El resultado es demencial. Definitivamente, los pacientes les importan muy poco y a nosotros nos toman por tontos. Ved, si no…

· Día 11 de agosto. La Cadena Ser levanta la liebre (aquí): Fuenlabrada parece estar cediendo irregularmente datos de sus pacientes a una clínica privada.  Se recogen unas declaraciones del gerente: “ha sido un error administrativo, asumimos el error, ha sido una cosa puntual (…) se ha dilatado porque también se ha juntado el periodo vacacional y no hemos estado al quite”. Más explícita es la información recogida el día siguiente en El plural (esta)“asumimos el error, hoy se ha quitado… Yo pensaba que era una cosa puntual que había durado unos días para ver si podíamos agilizar las pruebas. No ha sido así. No debíamos haberlo prolongado en el tiempo”.

SER 11-8

Noticia de la SER el 11/8/2014

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Noticia de El Plural el 12/8/2014

 · Días 12/13 de agosto. Varios medios (aquí y aquí, por ejemplo) se hacen eco de la noticia, y de la explicación de la Consejería, que recalca, por un lado, que “es legal” (bueno, eso ya la discutiremos en otra entrada) y, por otro, que “esta forma de actuar no responde a ningún proyecto piloto ni instrucción procedente del SERMAS”. Sin embargo, El Plural escribe (aquí): “el gerente del Hospital de Fuenlabrada ha admitido que lo ha autorizado “como una prueba de pilotaje” aunque “no ha sido a motu proprio”, sino que forma parte “del acuerdo” que permite a los hospitales públicos hacer este tipo de conciertos”.

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Noticia de Madridiario el 12/8/2014

RTVE 13-8

Noticia de RTVE el 13/8/2014

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Noticia de El Plural el 12/8/2014

· Días 13/14 de agosto. La Cadena Ser publica (aquí) que, según fuentes hospitalarias (que no cita), es la dirección del hospital la que ordena transferir los datos. Además, a la consejería no parece haberle sentado bien el tema. Siempre según este medio, el consejero ha perdido la confianza en el gerente y medita destituirlo. Además, reconoce que no le importa la versión del gerente, porque puede explicar su verdad “en beneficio propio”. Llega a decir, gráficamente, que “el gerente se ha saltado a la torera los pliegos de condiciones”Para enredar aún más el asunto, se recoge además un procedimiento semejante en 2013, volcando datos a otra clínica distinta. Siempre según fuentes hospitalarias que no se hacen públicas. 


SER 14-8

SER 14-8 otra Noticias de La Ser 14/8/2014

· Día 25 de agosto. Aunque algo separado del tema que nos ocupa, varios medios (aquí y aquí, por ejemplo) se hacen eco de la pregunta de IU en la asamblea de Madrid sobre derivaciones en 2013. Aunque en la memoria del centro no se recoge ninguna ecografía derivada en 2013, el Gobierno madrileño dice que se hicieron 473 solo en el último trimestre. Pues sí que es complicado el asunto…

RM 27-8

Noticia de Redacción Médica 27/8/2014

· Día 2 de septiembre. Y, de pronto, todas las versiones cambian. Según publica El Mundo (aquí), el consejero de sanidad ha declarado que la filtración de datos se hizo “sin el conocimiento de la Gerencia. (…) Después de haber inspeccionado actas en los años 2013 y 2014, no se tiene constancia de que ningún consejo de administración haya permitido a alguien hacer algo de lo que no estaba autorizado”. Parece que el consejero olvida que fue el propio gerente el que asumió el error y explicó que había dado permiso a esa prueba de pilotaje. Y también olvida que no tener constancia de algo no significa que no se haya hecho. ¿Todo lo que hace el gerente consta en las actas del consejo de administración? 

El Mundo 2-9

Noticia de El Mundo 2/9/2014

· Día 6 de septiembre. Cuando ya tenía casi terminado el post para publicarlo, el asunto ha dado un giro inesperado. Ayer Tomás Gómez enseñó en la Asamblea de Madrid dos cartas que señalan que la Consejería tenía conocimiento de estas irregularidades al menos desde marzo. Hoy muchos medios se hacen eco de la noticia, pero me quedo con la noticia que publica El Mundo (aquí) por el epígrafe que utiliza:  “escándalo”. Lo que para la consejería era un “simple error administrativo” y para muchos de nosotros tenía más visos de delito, ha resultado ser algo más: un escándalo.

El Mundo 6-9

El Mundo 6-9 otra

El Mundo 6-9 otra más
Tres fragmentos de la noticia publicada por El Mundo el 6/9/2014.

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La carta de la policía local, que publica la Cadena Ser el 6/9/2014

Respuesta consejeria

La respuesta de la Consejería. Me ha llegado vía twitter.

Total, que probablemente nos quedaremos sin saber quién es el responsable del asunto, pero nos ha quedado muy clara la actuación de la Consejería y el grado de fiabilidad de las declaraciones de algunos. Y claro, así nos va con todo.

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El secreto médico y el periodismo de colores

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Desde los tiempos de Hipócrates el secreto médico ha sido uno de los imperativos éticos más importantes para el personal sanitario. El conocimiento que se puede llegar a tener de las circunstancias y hábitos de vida de los pacientes es extenso, sin contar con que puedan darse situaciones de discriminación (laboral, a la hora de contratar un  seguro, etcétera) en caso de conocerse algunas patologías. Hoy en día, incumplir con esta obligación no es solo un atentado contra la ética médica más elemental sino, además, un delito.

Respetar los datos clínicos y la intimidad del paciente es esencial en cualquier momento, pero sobre todo cuando esos datos son especialmente sensibles. Me refiero a enfermedades que llevan consigo un estigma, por ejemplo. Y también cuando los pacientes o su entorno familiar o social son especialmente vulnerables.

Y si los médicos, en general, somos especialmente respetuosos con estos aspectos, resulta que algunos periodistas lo ignoran o se lo saltan a la torera. El famoso dicho “que la verdad no te estropee un buen titular” se convierte aquí en que “la ética no te estropee una buena exclusiva”. Os pongo unos ejemplos, convenientemente anonimizados (no seré yo la que les haga el juego).

1.- Un preso relativamente conocido (en la noticia aparecen su nombre y dos apellidos y, por si no queda claro, el delito del que se le acusaba) en una situación de indefensión absoluta. Por estar preso y por estar en coma. Además, en la noticia se recoge que la familia se ha enterado por la prensa. El colmo de la delicadeza.

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2.- Más sangrante aún es esta otra noticia, en la que también se dan nombre y dos apellidos… y un diagnóstico psiquiátrico. Es decir, un paciente que tampoco es competente para decidir si quiere hacer público su diagnóstico (probablemente no querría) ni para demandar a los que lo han publicado, unido a una enfermedad estigmatizadora… El pack completo de irregularidades.

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3.- Y el colmo de la prensa amarilla, o rosa, o no sé de qué color: la exclusiva que mezcla famoseo con enfermedades estigmatizadoras, patologías psiquiátricas aireadas con el único fin del cotilleo. Con todo lujo de detalles y afectando a más de una persona. Veamos…

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Ya está. El famosillo de turno que ingresa en una clínica psiquiátrica, de sobra conocida. Pero por si no lo sabíais, la noticia incluye la aclaración…

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Eso sí, como no es el único famoso que ha ingresado en esa clínica, demos los nombres de todos…

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Y por si no os había quedado claro, la propia periodista que levanta la liebre nos explica cuál es el problema de salud del susodicho famoso:

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Alguien dirá que es el precio de la fama. Pero… ¿de verdad que el historial clínico tiene que ver con la fama? Creo que la ley general de sanidad que recoge los derechos de los pacientes no diferencia entre famosos y gente del montón. Por fortuna.

Curiosamente (o no tanto) estas cosas no suelen pasar en la prensa sanitaria. Por suerte. O porque tienen otra formación, o más cercanía con el paciente, no sé.

¿Nadie tiene que decir nada al respecto? ¿La asociación de la prensa? ¿Las asociaciones de defensa del paciente? ¿Los médicos penitenciarios? ¿El ministerio de interior? ¿Los directores de los medios de comunicación? Alguien tendría que levantar la voz por estos pacientes que no pueden hacerlo. Los hospitales que los tratan deberían tomar medidas y denunciar este tipo de filtraciones. Se están vulnerando los derechos más elementales de los pacientes.

¿Qué opináis los periodistas que me leéis? ¿Me indigna solo a mí?

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Antonio María Valsalva: el anatomista que no conocía las arritmias

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Antonio Maria Valsalva nació en Imola (Italia) el 17 de enero de 1666.  Estudió humanidades, matemáticas y ciencias naturales antes de dedicarse al conocimiento de la Medicina y la filosofía en Bolonia, donde fue discípulo de Malpighi, otro de los gigantes de la época.

Desde 1705 enseñó anatomía en la misma facultad de Bolonia. Allí tendría como alumno a Morgagni, que recopiló en 1740 los escritos de Valsalva, al tiempo que escribía su biografía.

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Giovanni Battista Morgagni, otro gigante

Sus discípulos describían a Valsalva como un excelente médico y un habilidoso cirujano, a la vez que destacaban su gran amabilidad y su enorme humanidad. Médico y humanista al mismo tiempo, Morgagni diría de él que iba muy por delante de sus contemporáneos en saber y en integridad.

Murió de un ictus en Bolonia, en 1723. Dos años antes había sufrido un accidente isquémico transitorio del que fue testigo su discípulo Morgagni. El propio Valsalva diagnosticó en aquel momento su enfermedad.

Valsalva había estudiado y enseñado ciencias naturales, anatomía, fisiología, psiquiatría y cirugía. Centrado en el estudio del oído, dio nombre a la trompa de Eustaquio y describió su función, demostró la conexión entre las celdillas mastoideas y el oído interno, y definió por primera vez gran parte de la fisiología de la audición.

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En 1704 publicó De aure humana tractatus, en el que se describiría por primera vez la maniobra que llevaba su nombre. Indicada para la extracción de cuerpos extraños o secereciones purulentas y como tratamiento de la hipoacusia, más adelante se constituiría en el tratamiento de las arritmias supraventriculares, que Valsalva nunca llegó a conocer. Hoy en día la maniobra de Valsalva, que provoca de una manera muy sencilla aumento de la presión intratorácica e intraabdominal, sigue formando parte del diagnóstico y tratamiento de muchas entidades.

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La maniobra de Valsalva (¡¡tampoco hace falta taparse la nariz!!)

Valsalva dio también su nombre a otras estructuras a raíz de sus estudios anatómicos: es el caso de los senos aórticos, los ligamentos y músculos auriculares o el antro mastoideo.

Como médico interesado por todos los campos de la Medicina de la época, y a la vez como humanista, fue uno de los primeros en romper una lanza a favor del trato humanitario hacia los pacientes psiquiátricos, algo revolucionario en aquella época.

El esfuerzo de Valsalva por definir y diagnosticar ciertas enfermedades es digno de admiración. Llegó a “saborear” algunos fluidos que encontraba en sus autopsias, hasta el punto de escribir lo siguiente: “el pus de la gangrena no sabe bien, dejando una sensación de irritación en la lengua para el resto del día”. Madre mía. Bendito laboratorio que nos ha ahorrado ciertas “técnicas” diagnósticas.

Entre los gigantes de la Medicina, merecen un lugar de honor los anteriores al siglo XIX, aquellos que la hicieron avanzar sin apenas conocimientos previos y sin ningún medio más que sus sentidos…incluido el del gusto.

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Expertos

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Probablemente, haber estado de vacaciones con poca cobertura wifi me ha ahorrado leer muchas bobadas sobre el virus del Ébola. Esa suerte que he tenido. Y no, no voy a hablar de virus, repatriaciones ni aislamientos. Voy a hablar de expertos.

Hasta hace unos días, yo sabía muy poco del Ébola: fiebre hemorrágica y alta mortalidad. Y hasta ahí podía leer. De hecho, cuando leí el protocolo del ministerio de sanidad en el que se recomienda ingresar a los pacientes en habitaciones de presión negativa, asumí erróneamente que era un virus de transmisión aérea. Para subsanar este déficit, dediqué mis primeros ratos libres en las guardias postvacacionales a leer el Mandell, el protocolo del CDC y el de mi propio hospital. Me ha supuesto unas cuantas horas de estudio. Y aún así, sigo sin ser ninguna experta.

Por eso me sorprende que, desde el primer momento, los medios se llenaran de “opiniones de expertos”, de los cuales muchos eran hace poco también especialistas en crisis económica o en el conflicto árabe-judío. Lo siento, pero desconfío sistemáticamente de los “multiexpertos”. Y, sin embargo, todos opinaron sobre el tipo de aislamiento, los trajes NBQ y la necesidad de administrar el “suero” famoso… A través de twitter me llegó la cita más sorprendente de todas: “desde mi conocimiento del ébola, que es nada, yo creo…” empezaba un tertuliano. Dan ganas de decir que si tu conocimiento es nada estás mejor calladito. Con cariño.

Ya dice el refrán que “de médico, poeta y loco todos tenemos un poco”. Quizá en España habría que decir que “de médico, tertuliano y loco…”.

Por eso ya ni sorprende que los responsables políticos de la respuesta a la epidemia se dejen llevar por el “espíritu tertuliano” tomando decisiones basadas “en su conocimiento del ébola, que es nada”. Vamos, que la respuesta al problema la podríamos clasificar en tres tipos:

- Tertulianos y otros “expertos” que, como mucho, han contribuido a que cunda el pánico y se genere una enorme confusión.

- Los que deberían ser expertos, o al menos asesorarse adecuadamente. Esos que recomiendan habitaciones de presión negativa para luego cerrar el único hospital que dispone de ellas en Madrid; los que crean protocolos para luego desmantelar el único hospital que los ensaya y actualiza; los que deberían ayudar a mantener la calma para luego convertir un caso en un circo mediático, etcétera. Vamos, que también han contribuido a que cunda el pánico y se genere una enorme confusión.

- Y en tercer lugar, los profesionales del Carlos III que, sin medios y sin apoyo de los gestores, han hecho lo que saben: tratar, lo mejor posible, a sus pacientes, por muy “contagioso” y peligroso que fuera el asunto. Sin protagonismos y sin dar la nota. Con su dedicación y su profesionalidad fuera de dudas.

Igual es que -en éste y en otros muchos temas sanitarios- hay que cambiar de expertos. Igual es que los asesores que se mudan de uno a otro ministerio cuando cambia el ministro no son los mejores cuando la cosa va en serio. Igual hay que escuchar alguna vez a los verdaderos expertos, a los que han estudiado el tema hasta ser auténticos especialistas a la vez que tocan la realidad cada día. Igual hay que profesionalizar la gestión, asesorarse con los profesionales y hacer caso a los que más saben. Igual.

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Divide… y venceráN

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Hoy voy a incumplir dos propósitos: el primero, que no iba a escribir en el blog hasta la vuelta de vacaciones. El segundo, que siempre intento escribir en el blog con tono positivo. El motivo es que ayer presencié una conversación en twitter que empezaba con un tuit más o menos así: hay dos clases de médicos: los fijos que pasan de todo y los eventuales que no se atreven a nada

Para algunos, mi trayectoria vital parece resumirse así: yo era buena médico hasta hace dos años, me empeñaba en formarme y en cumplir con mi obligación. Si levantaba la voz ante alguna injusticia era una especie de héroe que me jugaba el tipo. Pero desde hace dos años tengo plaza fija, por lo que ya no me esfuerzo en mi trabajo porque no me pueden echar, llego tarde, me voy antes, paso de actualizarme y de estudiar. Y además me resbala lo que pase con la sanidad o con mis compañeros eventuales.

No os voy a contar mi curriculum. Solo sé que obtuve mi plaza en una oposición en la que no me conocía nadie del tribunal, que en la parte de concurso compensé mis pocos años de experiencia alcanzando la máxima puntuación en los apartados de docencia, publicaciones y formación continuada. Y que mi curriculum de los dos últimos años no tiene nada que envidiar al de mis tiempos de eventual o interina. 

Vale que he tenido suerte en la vida: durante la residencia mis adjuntos confiaron en mí y me invitaron a participar en muchos proyectos. Después siempre he encontrado gente que me apoyara, un director de tesis que me persiguió para que no la dejara a medias, una jefa que me deja embarcarme en todas las locuras que se me ocurren…

Por eso me molesta esa actitud de algunos, que sugieren que el común de los mortales nos movemos solo por asegurar un puesto de trabajo. Una vez asegurado, somos un desastre. No existe la ilusión ni la responsabilidad profesional. No solo eso, sino que somos la causa de la situación de los eventuales. 

Tampoco os voy a contar lo que muchos fijos hemos hecho por los eventuales de nuestros hospitales. Como muestra un botón: durante un tiempo, los correos del grupo de eventuales de mi hospital se enviaban desde mi cuenta personal, para no señalar a ninguno de ellos. Cuando quisimos hacer un registro de la situación de cada uno, me tocó perseguirles porque nadie mandaba sus datos (que se iban a usar anónimamente), a la mayoría de las reuniones ni venían… En fin, que cuando uno se pone a tirar del carro, se da cuenta de que en todas partes hay apenas un 10% de gente que responde. El resto se sube al carro cuando lo has conseguido poner a andar, o ni eso.

Y conste que los fijos que nos señalamos en ese momento también nos jugábamos bastante. Recuerdo alguna conversación con gente muy señalada de AFEM, bromeando con que en el concurso de traslados nos iban a mandar a la peor plaza de Madrid. Pero no era una broma.

No sé si os dais cuenta de que lo poco o mucho que hemos conseguido ha sido cuando nos hemos unido. No sé si veis que cuando planteáis la sanidad en clave de lucha de clases (sea medicina vs enfermería o fijos vs eventuales) actuáis como un pequeño caballo de Troya en el sistema, aunque sea bienintencionado.

Solo un 10% de la gente responderá. Solo un 10% de los fijos, interinos, eventuales, laborales, enfermeros, médicos, personal no sanitario… pasará de la queja resentida a la acción. Por eso no podemos perder a ninguno. Acusarnos entre nosotros le hace el juego a los que pretenden destruir la sanidad. En todas partes hay gente que trabaja bien y gente que no tanto, gente que se forma y gente que se acomoda. Las clasificaciones son injustas y dividen. Y nos hacen daño a todos. Y a algunos nos hacen perder las ganas de trabajar en beneficio del resto, de los que muchos no se mueven.

Sinceramente, yo estoy un poco cansada de tirar del carro. Pero estoy dispuesta a unirme a cualquiera que pretenda empezar a mover su propio carro. Nos quejamos, o nos movemos?

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